3 diciembre, 2013

El Ayuntamiento aprueba el proyecto de Canalejas con el rechazo de la oposición

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El PP defiende que se crearán 4.800 empleos

PSM, IU y UPyD critican su impacto sobre edificios protegidos

El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado esta mañana, con el voto a favor del PP y el rechazo unánime de la oposición (PSM, IU y UPyD), el proyecto urbanístico para construir un centro comercial y un hotel de lujo en la céntrica manzana de Canalejas. Esta iniciativa privada, que afecta a un complejo de edificios protegidos por su valor histórico-artístico, pasa ahora al Gobierno regional (PP) para obtener su visto bueno definitivo.

La concejal de Urbanismo, Paz González, ha defendido que “supondrá la revitalización de una de las zonas más emblemáticas de la ciudad histórica”, y ha comparado el proyecto con el soterramiento de la M-30 bajo el parque de Madrid Río por su “alcance, trascendencia y singularidad”. Según sus cálculos, la iniciativa, que supone 500 millones de inversión privada, generará 4.800 puestos de trabajo (1.800 durante la construcción y 3.000 en la explotación del complejo). “No sé sí se atreverán a mirar a la cara a esos trabajadores si se oponen al proyecto”, ha espetado al resto de partidos.

Los tres grupos políticos en la oposición han votado en contra y han razonado su rechazo al proyecto.El socialista Marcos Sanz ha recordado que, ya en 2007, la oposición (entonces PSM e IU) votó en contra de un proyecto “semejante al de ahora para hacer algo parecido”, pero que resultaba “muchísimo más proteccionista”. “No se hizo porque no les salieron las cuentas a los contables, y ahora se va a hacer porque ustedes han modificado la normativa para que a otros sí les salgan las cuentas”.

En opinión de Sanz, se trata de un debate urbanístico (“porque se rompe el perfil de la calle de Alcalá”) y de un debate arquitectónico (“es un expolio, un desatino, un despropósito”). El concejal socialista ha criticado que se vaya a incrementar la edificabilidad (1.000 metros cuadrados más) y se vaya a actuar, en su opinión,sobre la fachada y primera crujía, declaradas Bien de Interés Culturalpor el Gobierno regional.

“Pero es un debate también ideológico”, ha añadido Sanz. “Dice el viejo [filósofo Zygmunt] Bauman: ‘Estamos en tiempos oscuros porque la política no tiene poder y el poder no tiene política’. Hay que reivindicar el poder de la política. Si ustedes lo recuperarán, Canalejas no se haría. Se le señalaría al poder qué política puede y cuál no puede hacer. Cito a [el economista John Maynard] Keynes: ‘Una vez que nos permitamos desobedecer la prueba de beneficios de los contables, habremos cambiado nuestra civilización’. Hagan política con mayúsculas”.

El portavoz de Izquierda Unida, Ángel Pérez, ha dudado de que el proyecto “responda a las necesidades de los madrileños”. “El discurso recurrente de la derecha a favor de la colaboración público-privada solo funciona cuando lo privado depreda lo público”, ha añadido. Este proyecto “no responde al interés social. No se crea empleo haciendo escuelas de música, polideportivos, etcétera. No se hacen porque estamos en crisis. Y esto sí se hace porque estamos en crisis”, ha concluido Pérez.

IU presentó cinco alegaciones contra el proyecto, porque la modificación urbanística ha sido instada por la empresa constructora y no por el Ayuntamiento; porque se permita la agregación de parcelas y de su nivel de protección; porque se anuncie un intercambiador de transportes sin explicar cómo y quién lo va a pagar; y por la construcción de un aparcamiento de 450 plazas en un ámbito peatonal.

El concejal de UPyD Mariano Palacios ha explicado: “Lo que estamos haciendo es modificar el Plan General de Ordenación Urbana, una norma de alcance general, para consentir una serie de actuaciones puntuales y particulares. Es como si yo tengo un amigo al que le gusta correr mucho y no le perdono la multa, que ya estaría mal, sino que cambio los límites de velocidad para que pueda correr”. “Había un proyecto que sacar adelante, la foto ya estaba hecha, había venido un Mr. Marshall y no había que molestarle. Si las normas urbanísticas estorban sus planes, las cambiamos; si la ley regional de Patrimonio Histórico estorba sus planes, llamamos a [el presidente regional] Ignacio [González] y lo cambiamos. Pero no todo vale”, ha concluido.

“No con nuestro voto”, había dicho antes Sanz. Se ha aprobado con la mayoría absoluta del PP.

Por Bruno García Gallo para El País