23 mayo, 2013

El Ayuntamiento admite que violó la ley al no preservar un edificio histórico

Casa de la Duquesa de Sueca

El hundimiento de la Casa de la Duquesa de Sueca, un edificio del año 1850 protegido por su valor histórico, ha sido fruto del abandono reiterado y negligente del Ayuntamiento de Madrid, que conocía el progresivo deterioro del palacio desde hace un cuarto de siglo, pero no hizo nada para frenarlo. El exalcalde José María Álvarez del Manzano (PP) lo expropió en 1998. Entonces ya pesaba sobre el inmueble un expediente de ruina; el Ayuntamiento, incluso, había tenido que llevar a cabo ya actuaciones urgentes por motivos de seguridad ante la negativa de los propietarios a hacerlo.

Un informe municipal realizado en abril de 1998 mostraba “el agravamiento de los daños detectados en anteriores inspecciones”, la primera de ellas realizada justo 10 años antes. Álvarez del Manzano decidió entonces expropiar el edificio, pagando por él cuatro millones de euros. Sin embargo, en lugar de rehabilitarlo, el Ayuntamiento dejó que se fuera arruinando hasta un punto “irreversible”, tal y como señalan los informes del 2 y 29 de abril a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

Esos documentos describen los daños que sufre y el riesgo que supone para la seguridad de los edificios colindantes, entre ellos un instituto público, y conminan a tirar abajo gran parte del inmueble histórico. El propio Ayuntamiento reconoce, incluso, que ha quebrantado tanto la Ley del Suelo como la Ley de Patrimonio Histórico, que le obliga a conservar el edificio.

10 años de deterioro previo. La primera actuación registrada en el expediente data de agosto de 1988, cuando una inspección constató el hundimiento y pudrición de varios muros y galerías. Meses después se aprobó la adopción de medidas de seguridad por ejecución subsidiaria; es decir, ante la negativa de los propietarios a resolver el problema lo hacía el Ayuntamiento, y luego les pasaba la factura. Estos solicitaron sin éxito en 1991 que se declarara el estado de ruina, probablemente para tirar abajo el edificio y aprovechar el solar, ubicado en el número 2 de la plaza del Duque de Alba. Recibieron, además, la factura de esa obra: 480.000 euros. Sin embargo, en 1998, una nueva inspección municipal mostró el “agravamiento” de los daños ya detectados, lo que obligó a otra actuación urgente por ejecución subsidiaria. Finalmente, ese mismo año el Ayuntamiento decidió expropiar el edificio para hacerse cargo de él directamente.

10 años de abandono oficial. Álvarez del Manzano quería ubicar allí la sede de la Concejalía de Asuntos Sociales. En 2003, cuando Alberto Ruiz-Gallardón (PP) le sustituyó en la alcaldía, decidió en cambio rehabilitarlo para crear viviendas para jóvenes, amén de una escuela infantil o de música o una biblioteca. El proyecto, encargado a Álvaro Siza, costaría 12,6 millones y estaría listo en 2006. Pero el suelo tenía entonces uso dotacional, y el trámite urbanístico se demoró. El edificio se dejó a su suerte.

En 2007, un juez dio la razón a los antiguos propietarios y dictó que se les devolviera el inmueble, al no haberse hecho nada de aquello para lo que se expropió. En medio de un sinfín de pleitos para acordar el precio y las condiciones de la devolución, el edificio siguió abandonado.

Pérez denuncia la irresponsabilidad

Ángel Pérez (IU) denuncia: “Igual que Gallardón se hizo la foto delante de la fachada del edificio para anunciar pisos para jóvenes, y prometió una biblioteca primero y después otra dotación pública sin especificar, ahora Ana Botella debería mostrar estas fotos a los madrileños y explicar cómo se puede llegar a tanta desidia e irresponsabilidad como para permitir dilapidar de esta manera el patrimonio histórico de la ciudad”.

Y concluye Pérez: “No se hace lo que se promete ni se cuida lo que se tiene”.

La asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio pide a la Comunidad que califique el edificio como Bien de Interés Cultural. Además, solicita al Ayuntamiento que le permita acceder al interior del inmueble para valorar su estado de conservación.

La asociación recuerda que la Casa de la Duquesa de Sueca goza ya de protección integral por su valor histórico, y “debe ser conservada y restaurada”.

Tanto Izquierda Unida como esta asociación recuerdan y lamentan la reciente demolición del caserón ubicado en el número 18 de la calle de Embajadores, “sin rescatar la portada granítica ni el escudo de la fachada”. David Ortega (UPyD) se muestra preocupado por la seguridad de los madrileños, llama la atención sobre el “descuido” del Ayuntamiento del patrimonio histórico, y se pregunta “cuánto ha costado a los madrileños el desastre en la última década”.

Por Bruno García Gallo en El País.