10 marzo, 2011

El arte que protegemos

No, no es oro todo lo que reluce. Muchas veces, no lo es ni la mayor parte. Las más de las ocasiones, es precisamente al revés: lo que más reluce es lo que no es oro.

foto1Pasa porque hay tantas voces, tantos criterios, tantos juicios –más o menos interesados, más o menos (pero principalmente menos) documentados- que se vierten, también sobre el arte, las obras, la “producción” artística, como sobre tantas cosas, que se toma la parte por el todo, lo falso por lo verdadero, el brillo por el oro.

El experimento tuvo lugar este año en la selectísima muestra de arte contemporáneo que cada año se celebra bajo el nombre de ARCO, generosamente publicitada, que ocupa páginas de periódicos y revistas y largos minutos de sesudas reflexiones en radios y televisiones.

Un programa televisivo tuvo la ingeniosa idea de colar la pintura realizada por unos niños de cinco años y colgarla en una de las paredes del recinto ferial de Madrid que acogía ARCO, junto a otras obras de supuesta calidad, producto de cotizados y reconocidos artistas; y preguntar al presuntamente entendido público sobre su parecer.

El resultado se lo dejamos aquí (http://www.youtube.com/watch?v=Pj4MVtoNWZc), para que saquen las conclusiones oportunas. ¿Qué arte protegemos? Indudablemente, el que los especialistas nos encarguen y valoren como tal. Pero ¿hay criterios universales y formalmente válidos? Aah…