3 febrero, 2014

El arte desnuda al capital

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Está amontonado en una cámara fea, con paredes encaladas, estanterías de pvc acristaladas y suelos sucios con jaspeado de mármol falso. Toda la reserva de oro que guarda el Banco de España no tiene ningún valor… estético. Nada especial, es poca cosa. Cientos de lingotes numerados a mano en uno de sus frentes, sin ninguna adoración, ni estética de cámara acorazada, ni protección infrarroja, ni trampa infranqueable. Es más un cuarto trastero, algo así como una cámara de tercera, al estilo Códice Calixtino.

Y la artista Cristina Lucas (Jaén, 1973) lo ha fotografiado. Las dos fotos gigantes reproducen las dos pequeñas salas en las que se recoge todo lo que somos, todo lo que valemos, todo lo que tenemos. El valor de cambio de España. Están colocadas en una caja de luz, al fondo de la nave, en la penumbra de la antigua sala frigorífica del Matadero Madrid, y es una de las cuatro instalaciones que ocupan el proyecto Es capital (hasta el 11 de mayo).

Es un ejercicio estético necesariamente político, ambicioso y revelador. Un hito en la temporada de arte contemporáneo, que surge de la intención de desvelar los orígenes del capital y el desarrollo del capitalismo. Pero sin las fórmulas economicistas que reservan el debate para los especialistas. Cristina Lucas ha producido durante un año, gracias a la ayuda de Matadero, una serie de 60 entrevistas con los responsables de empresas que se dedican a explotar el negocio de la muerte, el miedo, la vida, el espacio, el tiempo, la justicia, la vida, el arte, el dolor, la belleza, la necesidad y la verdad.

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¿Qué es la muerte para una empresa funeraria? ¿Qué es la belleza para una clínica de cirugía estética? ¿Qué es la verdad para una notaría? ¿Qué es el arte para una casa de subastas? ¿Qué es el mido para una empresa de seguridad? ¿Qué es el dolor para una empresa farmacéutica? La artista se ha vestido con las ropas del periodista y ha salido a preguntar, a buscar sus fuentes, ha bajado los conceptos existenciales y los ha puesto en manos del comercio. El resultado es helador por lo irónico del asunto.

Cada vídeo de este Capitalismo filosófico repasa en diez minutos las declaraciones de estos empresarios y sus pautas para explotar el rendimiento económico a las ansiedades del ciudadano capitalista. Hay perlas inolvidables entre las confesiones: “Sin miedo no hay dinero”; “El día en que no tengamos necesidades, el marketing habrá fracasado”; “Tenemos más miedo del que necesitamos”.

¿Qué hay detrás de la economía?

Pero es la serie El superbién común donde se muestra más sarcástica. Varias fotografías a tamaño monumental –también en caja de luz y estética mupi de parada de autobús- retratan la cotidianeidad de una familia china entregada al lujo. En la línea de imágenes aparecen los nueve metidos en un coche fuera de serie, tres de ellas en plena pirueta circense para calzarse sólo un par de zapatos de Manolo Blahnik, cuatro subidos al lomo de un caballo blanco en una espectacular finca paradisíaca, dos mujeres a la salida de un gran hotel vistiendo un único abrigo de pieles de linces y los nueve integrantes de la familia aprovechando el sofá ultracaro. Ya ven la sátira con la que ha montado la lectura de la frustración de los deseos de lujo y exclusividad. ¿Hay tanta riqueza para tanta población?

Así es como Cristina Lucas ha bajado a los infiernos de la realidad, para “tratar de entender qué hay más allá de las noticias del Telediario”. La artista quería romper con las barreras del tabú que esconden al dinero y hacen de la economía un organismo abstracto. “¿Tenemos oro? Enséñamelo”, dice. “Empecemos desde el principio: Marx, qué ha pasado con el capitalismo”.

Precisamente, la última parte de la muestra es un documental de veinte minutos en el que se cuenta la vida y milagros del mítico texto manuscrito del líder comunista. Lo ha titulado Plusvalía y documenta su investigación para conocer el valor de mercado de El Capital escrito a mano por Marx a finales del siglo XIX, que se conserva en una institución holandesa que compró por 640.000 euros. Es la guinda a un trabajo de honda preocupación documental que desvela qué hay detrás de la economía. Al final, el rey estaba desnudo.

por PEIO H. RIAÑO, EL CONFIDENCIAL