12 noviembre, 2013

El arte contemporáneo infla el mercado

JeffKoons

¿Vale 60 millones de dólares un perro inflable? ¿Y una Coca-Cola? La respuesta, por muy tópica que resulte, es evidente: una obra vale lo que uno esté dispuesto a pagar por ella. Ya dijo Miguel Ángel Moratinos, preguntado por cuánto valía la cúpula de Barceló en la sede de la ONU en Ginebra, que el arte no tiene precio. Tampoco lo tuvo su respuesta. La próxima semana se celebrarán en Nueva York unas subastas de arte de posguerra y contemporáneo muy esperadas: se ofrecen piezas maestras, muy codiciadas por los coleccionistas más poderosos y, claro, a precios estratosféricos.

El día fuerte es el martes. Grandes pesos pesados en la subasta de Christie’s, que espera batir el récord conseguido el 15 de mayo: en apenas dos horas se vendieron obras por valor de 495 millones de dólares. Aquélla fue la subasta más cara de la Historia. Podría tener los días contados. Todas las miradas están puestas en un tríptico de Bacon, en el que retrató a su entonces gran amigo Lucian Freud. «Three Studies of Lucian Freud», de 1969, podría superar el récord del artista, establecido en 2008 en 86,3 millones de dólares por otro tríptico. Es la primera vez que sale al mercado este Bacon: durante un tiempo estuvieron separadas las tres pinturas. En los 70 volvieron a unirse. Habrá que ver si alcanza los 120 millones pagados en 2012 por «El Grito», de Munch, la obra más cara vendida en subasta.

El Santo Grial del coleccionismo

También el martes habrá en Christie’s un interesante cara a cara entre dos grandes iconos pop. Por un lado, «Balloon Dog (Orange)», de Jeff Koons. Sus perros globo son un icono popular. Los hemos visto en el Metropolitan, en el Gran Canal de Venecia, en el Palacio de Versalles… Copiados e imitados hasta la saciedad, son el Santo Grial para los nuevos coleccionistas. «Poseer esta obra posiciona al comprador entre los mejores coleccionistas del mundo», dicen desde Christie’s. Los otros cuatro monumentales perros globo de Koons están en manos de la élite del mercado. El naranja lo saca a la venta Peter Brandt para financiar actividades de su fundación. Podría superar los 50 millones de dólares. El récord de Koons: 33,7 millones por unos «Tulipanes».

El segundo icono pop es una «Coca-Cola (3)», de Warhol, con mucho pedigrí. Es una de las pocas obras que pintó a mano y una de las primeras que define la generación pop. Sus propietarios son los todopoderosos Mugrabi. Decía Warhol:«Todas las Coca-Colas son iguales, y todas son buenas. Lo sabe Liz Taylor, lo sabe el presidente, lo sabe un vagabundo y lo sabes tú». Su estimación: 40-60 millones de dólares. También de Warhol, Sotheby’s saca a subasta el miércoles otra obra capital: «Silver Car Crash (Double Disaster)», de 1963. Es la única que queda en manos privadas de esta serie de cuatro:las otras están en el MoMA de Nueva York, el Kunstmuseum de Basilea y el Moderner Kunst Stiftung de Viena. Warhol la hizo a partir de 15 fotografías de un accidente de tráfico: el metal plateado del coche que ha chocado contra un árbol, el cuerpo retorcido de la víctima… Esta obra maestra, que perteneció a Gunter Sachs, Charles Saatchi y Thomas Amman, podría superar los 60 millones.

Pintura antigua

Estas estimaciones multimillonarias contrastan sorprendentemente con las cotizaciones del mercado de pintura antigua. Si echamos un vistazo a los resultados de los últimos años, vemos cuadros de grandes maestros a precios irrisorios, si los comparamos sobre todo con los que alcanza el arte contemporáneo. He aquí unos ejemplos: «Madonna con Niño», de Boticelli y su estudio, fue vendida por 4,6 millones de dólares; «La Asunción de la Virgen», de Rubens, por 2,4 millones; «Retrato de caballero», de Frans Hals, por 2 millones; «El puente Whitsun», de Pieter Brueghel el Joven, por 845.000 dólares… Un retrato que Goya pintó de su nieto Mariano quedó incluso sin vender: la máxima puja (5,6 millones de dólares) no alcanzaba el precio mínimo fijado por el vendedor. Después se adjudicaría, en venta privada, al Meadows Museum de Dallas.

Pero, ¿a qué se debe este desajuste en los precios? Juan Várez, consejero delegado de Christie’s en España, advierte que «en los últimos veinte años el mercado de pintura antigua ha ido menguando. Cada vez hay menos piezas importantes en el mercado; las buenas están ya en los museos». «Lo que realmente marca el mercado, dice, es la oferta; y la de arte contemporáneo está alimentando la demanda que hay actualmente. Basta con pasear por las grandes ciudades y ver cuántas galerías hay de arte clásico y cuántas de arte moderno y contemporáneo. La gente quiere coleccionar el arte de su generación».

Además, explica que el arte antiguo tiene unos problemas añadidos: «Las dudas en las atribuciones pesan mucho a la hora de comprar una obra;también su conservación y, en nuestro país, se añade la protección de muchas obras, que son inexportables». ¿Vale 60 millones un perro globo o una Coca-Cola?«¿Artística o económicamente?», responde. «Si es económicamente, la respuesta es sí».

En busca de nombres clave

Alexandra Schader, directora del Departamento de Arte Moderno y Contemporáneo de Sotheby’s en España, advierte que «los altos precios alcanzados por el arte contemporáneo en los últimos tres años han atraído grandes obras maestras al mercado. En los mercados emergentes, el arte moderno y el contemporáneo están increíblemente globalizados. Hay inmensas fortunas que buscan nombres clave: Picasso, Koons, Warhol, Hirst… El mercado de arte moderno se va secando y la escasez de obras hace que cambien los mercados. Las obras maestras de arte contemporáneo alcanzan precios astronómicos». ¿Con el fin de hacer inversión? «Hay inversores, claro. Pero no es fácil sacarle beneficio en dos años a una pieza que te ha costado 60 millones de dólares». ¿Lo valen realmente? «“Silver Car Crash (Double Disaster)” es una obra clave de Warhol. Debió suponer un terremoto en su época».

En cuanto al arte antiguo, apunta que «se vende más privadamente. El Brueghel que compró el Prado costaría diez veces más en subasta». Además, reconoce que hay menos coleccionistas de pintura antigua:«Tiene más limitaciones: surgen dudas sobre la autoría, están las licencias de exportación y salen pocas obras maestras. Los gustos de hoy son más cercanos a lo contemporáneo».

Por Natividad Pulido en ABC.