10 junio, 2014

El ‘año Greco’ hace de Toledo la “referencia cultural del año”

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Con la mitad del ‘año Greco’ ya a la espalda, los organizadores echan la vista a atrás para hacer recuento y analizar los primeros cinco meses del IV Centenario de la muerte del pintor y encarar los siguientes. El balance, expuesto hoy en Toledo por Gregorio Marañón, presidente de la Fundación El Greco 2014, es claramente positivo. “Al margen de las capitalidades culturales oficiales, se ha demostrado que una ciudad como esta se puede convertir culturalmente en la referencia del año”, ha asegurado Gregorio Marañón, presidente de la fundación organizadora El Greco 2014.

La iniciativa parece haber acertado al menos en eso de “comprometer a la sociedad civil”. La organización calcula que la exposición El griego de Toledo recibirá más de un millón de visitas entre la sede central y las cinco subsedes de aquí a su cierre el 14 de junio. “Antes del año Greco, solo el 4% de los visitantes de Toledo decía que venía a la ciudad a buscar la huella del artista. Su popularización es consecuencia de la conmemoración y la programación”, subraya orgulloso Marañón.

El modelo de la celebración, que reúne seis exposiciones en tres ciudades a lo largo del año, se ha basado en un partenariado público-privado: de los 16 millones de presupuesto, solo tres llegaron desde la Administración. “Después de la crisis que hemos pasado, no vamos a volver a unos tiempos donde toda la cultura estaba subvencionada”, opina Marañón. Así, el presidente de la Fundación considera “necesaria y urgente” la Ley de Mecenazgo prometida por el Gobierno, una de las exigencias del sector de la cultura al Ejecutivo, pero subraya que la experiencia de Toledo es un ejemplo de que no hace falta esperar a que se desarrolle para llevar a cabo proyectos como este.

Una interrogante queda en el aire. Después del año Greco vendrán muchos otros sin la marca de las conmemoraciones oficiales. ¿Qué quedará entonces? ¿Qué será Toledo, de nuevo, sin el marchamo del Greco? “Sería extraordinario que quedara en Toledo un gran museo nacional del Greco que pudiera reunir las dos colecciones que hoy existen en el Museo de Santa Cruz y en el Espacio Museo del Greco”, explica Gregorio Marañón. Mientras tanto, quedarán las instalaciones de Cristina Iglesias, como un recuerdo. Y la posibilidad de que la ciudad del Tajo sea capital cultural europea, también administrativamente.

Artículo de El País