23 noviembre, 2010

Dos donaciones, paralizadas ante el retraso de la ampliación del San Pío V (Las Provincias)

La Generalitat negocia la entrega de pinturas para el museo de Bellas Artes de Valencia desde hace un año y medio.

san_pioGenerosidad hecha arte. Esta máxima la cumplen algunos artistas y coleccionistas que ceden su obra o patrimonio para el disfrute de los ciudadanos. Gracias a la donación de los herederos de Julio González e Ignacio Pinazo nació el IVAM. El 65% de los fondos de este museo proceden del despendimiento de terceros.

Durante la última década, las instituciones valencianas han registrado más de 100.000 donaciones de obras de arte, material bibliográfico, partituras musicales, películas, libros y fondos culturales, por un valor aproximado de 100 millones de euros.

El que ofrece su patrimonio confía en manos ajenas y no se puede traicionar esa confianza. En esta tesitura está el Museo San Pío V, una institución sobre la que pende una necesaria ampliación de sus instalaciones. Sin más espacio expositivo y sin almacenes en buenas condiciones «no podemos recibir más donaciones», explicó la consellera de Cultura, Trini Miró, en la edición de ayer de LAS PROVINCIAS.

Esa limitación del Bellas Artes de Valencia afecta a una donación y a un comodato (una cesión temporal). La primera se está gestando desde hace año y miedo en las altas instancias de la Generalitat. La cesión procedería de una institución valenciana que atesora un importante patrimonio artístico, sobre todo lienzos de finales del siglo XIX y XX.

Lienzos de gran valor
El segundo es una propuesta reciente y se ciñe a la fórmula del comodato porque sólo pretende ceder temporalmente su obra, bien para su almacenaje o exhibición. Este modelo es ampliamente utilizado por los coleccionistas vinculados con la diplomacia que, por motivios laborales, cambian de residencia y deciden no trasladar su patrimonio artístico. Recurren al comodato para que sus obras gocen de las mejores condiciones de seguridad, o bien, estén expuestas durante el tiempo de ausencia. Se trataría de dos cuadros de un gran valor artístico.

Los candidatos generosos a donar arte se han fijado en el San Pío V no sólo porque las piezas encajan en la filosofía de la segunda pinacoteca española, sino por el prestigio del museo.

Un ejemplo del reconocimiento del Bellas Artes de Valencia fue que en 2004 Pere María Orts donara su patrimonio artístico, que constaba de más de 230 piezas. La cesión del humanista valenciano 2004 se sitúa al nivel que el legado de Martínez-Blanch en el siglo XIX y el donativo Goerlich-Miquel en 1963 al mismo San Pío V, que en la última década ha recibido, además, casi un centenar de pinturas, grabados y esculturas firmadas por destacados artistas como Peris Brell, Cuñat, Anzo, Manaut, Benedito y Sorolla, entre otros.

La paralización de la V fase de ampliación del Bellas Artes de Valencia no es garantía para los coleccionistas e instituciones que buscan en el San Pío V el cobijo para sus piezas de arte. La falta de espacio, el estado de algunas estancias y unos almacenes a rebosar generan dudas a los propietarios de tesoros.

La gestión cultural del Bellas Artes corresponde a la Conselleria de Cultura, aunque el museo tiene titularidad estatal. Es competencia del departamento que dirige Trini Miró programar, a través del Consorcio de Museos de la Comunitat, las exposiciones del San Pío V. El Ministerio de Cultura es el que se hace cargo del edificio, es decir, el que debe invertir en él para mantenerlo en óptimas condiciones.

El museo tomó como sede el antiguo colegio de San Pío V en 1946. El edificio ha sido objeto de sucesivas remodelaciones, ampliaciones e intervenciones, desde 1986 hasta 2003.

El delegado del Gobierno en la Comunitat, señaló recientemente que a finales de año estará redactado el proyecto de la V fase de ampliación con la voluntad de comenzar las obras en 2011. La Conselleria de Cultura desconfía de estos plazos y solicitará en enero que la reforma se ejecute en tres años, tal y como se previó hace años.

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