13 marzo, 2015

Detenidas dos turistas que grabaron sus iniciales en el Coliseo y se hicieron un selfie

La «J» y la «N» grabadas en una pared del Coliseo no son las iniciales de ningún Julio o Nerón, ni de ninguno de los gladiadores romanos que lucharon en su foso del siglo I al VI. Las inscripciones de unos 8 centímetros de alto las realizaron dos turistas estadounidenses que tras grabar las letras con una moneda se hicieron un selfie junto a su fechoría.

Las dos jóvenes californianas, de 21 y 25 años, han sido detenidas por la Policía y ahora se enfrentan a una posible sanción por parte de un juez, según informa hoy The Guardian.

Afortunadamente la pared en la que escarbaron las turistas no era original, sino que pertenece al periodo de restauración que se emprendió hacia el año 1.800 por orden del Sumo Pontífice de la época. «No es una pared original, pero también es antigua», señala sin embargo el portavoz de la Superintendencia Especial para el Patrimonio Arqueológico de Roma.

El Coliseo

No es la primera vez que el Coliseo sufre una agresión así. Hace apenas tres meses fue pillado un turista ruso tras grabar una enorme «K» de 17 centímetros de ancho y 25 de alto, con la que pretendía dejar su huella en el Anfiteatro Flavio, como también es conocido el famoso monumento levantado en el siglo I después de Cristo. Fue condenado a cuatro meses de cárcel y a una multa de 20.000 euros, pero ni fue a la cárcel ni pagó la multa por falta de fondos. En 2014 se registraron otros cuatro casos más con turistas provenientes de Australia, Brasil o Canadá.

El estado del anfiteatro romano, parcialmente en ruinas, parece animar a los infractores que desoyen las advertencias en italiano e inglés contra estas actitudes, más que en otros monumentos mejor conservados. «Hay una diferencia de percepción», según señala el portavoz de la Superintendencia Especial para el Patrimonio Arqueológico de Roma. «Consideran que el Coliseo es un edificio incompleto que ya ha sido robado», afirma.

A ello se le suma unos recortes de personal que hacen casi imposible vigilar constantemente a las alrededor de seis millones de personas que visitan el Coliseo y el Foro Romano cada año.

Por ABC.