15 abril, 2015

Descubren una fosa común de la época nazi que podría contener los restos de Ana Frank

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El lugar se halla cerca del campo de concentración de Bergen-Belsen, donde la pequeña falleció de tifus a los 15 años

Con la llegada del 70 aniversario de la fecha en la que (oficialmente) murió la pequeña Ana Frank, también están llegando multitud de novedades sobre misterios que aún quedaban por resolver sobre su persona. Así pues, si hace un par de semanas un estudio señalaba que la judía falleció antes de lo que se creía, ahora es Jens-Christian Wagner (el director del Memorial de Bergen-Belsen, el campo de concentración en el que murió la joven) quien afirma que los restos perdidos de la niña podrían hallarse en una fosa común recién descubierta.

La zona en la que se cree que se encuentran los restos de Frank se halla en las inmediaciones del campo del susodicho campo –el lugar en el que la pequeña pasó sus últimos momentos antes de fallecer de tifus unos meses antes de que los aliados liberaran el emplazamiento-. Wagner también ha declarado que también podrían hallarse en la misma los huesos de Margot, la hermana de la niña que falleció poco antes que ella- y Jan Verschure, un miembro de la resistencia holandesa.

De esta forma, los restos de Ana -que dejó este mundo a los 15 años después de haber escrito un diario en el que explicaba pormenorizadamente como se había escondido en un sótano de Ámsterdam de las tropas de las SS- podrían haber sido encontrados 85 años después de su nacimiento. Un descubrimiento que, en palabras de Wagner, hay que agradecer a un equipo de investigadores holandeses que han logrado hallar el emplazamiento de la fosa basándose en las declaraciones de varios supervivientes.

Por su par, el nieto del fallecido Verschure Paul -encargado de la investigación- ha logrado hallar la fosa gracias a un mapa que le entregó uno de los supervivientes. Este documento les permitió encontrar una zanja de 16 metros de largo por 4 de ancho. El lugar, en palabras del investigador, se encuentra situado en el extremo de la antigua carretea principal del campo de concentración (donde, hasta ahora, sólo parecía haber hierba).

Ivar Schute, uno de los arqueólogos que ha colaborado en la búsqueda del emplazamiento, señaló también al medio alemán «Nieuwsuur» que supo al instante que lo que habían encontrado era una fosa común. Unas construcciones, por otro lado, muy usuales en Bergen-Belsen para tratar de evitar que enfermedades como el tifus se expandieran por la zona y para enterrar a los fallecidos por orden de la «solución final» alemana. Dos motivos que provocaron la muerte de más de 10.000 presos.

Sin embargo, la indagación parece tornarse difícil, pues –según ha afirmado Wagner a una televisión local- de momento no se ha podido investigar a fondo en la fosa: «Hemos consultado a la comunidad judía de la Baja Sajonia y, de acuerdo a las leyes religiosas, no se permiten realizar excavaciones. Es por eso que todavía no hemos podido empezar. En cualquier caso, todo el campo ha sido declarado un cementerio».

Por ABC.es