21 septiembre, 2015

Damien Hirst hace realidad su sueño de tener un museo

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“Siempre he pensado que el arte debe presentarse en espacios adecuados, y siempre he querido tener un museo para hacerlo yo mismo”, asienta Damien Hirst con motivo de la apertura de su oráculo. Ya todo está listo para que se abra el telón el próximo día 8 de octubre. El artista elegido para la inauguración es un nombre patrio, el abstracto John Hoyland (1934-2011), a quien en 1960 le retiraron, por estrambótico, las obras de una exposición de la Royal Academy antes de ser inaugurada. Tuvieron que pasar varios años a que fuese reconocido, al menos, como el artista de los extremos. Hoy se le considera un puntera del arte abstracto británico. “El arte no figurativo me posee”, balbuceó Hoyland en una entrevista.

“Los colores de Hoyland tienen mucho poder y gran movimiento, intenta organizar el caos y los cuadros parecen recién hechos, no delatan el tiempo que llevan producidos, continúan moviéndose”, comenta Hirst en una de las entrevistas a las que se ha visto presionado a conceder para dar bombo a la inauguración de su museo, ubicado en una calle cutre que ha mejorado enormemente con su edificio, junto a un puente decadente sobre el que pasa una vía de tren, a corta distancia del fluir del río Támesis a su paso por Lambeth, centro de Londres. Tres antiguos edificios han sido unidos para crear 3.500 metros cuadrados de espacio para el arte del gusto de Damien.

El nuevo museo mostrará la colección del artista formada por más de 3000 piezas, de nombres célebres como Pablo Picasso o Francis Bacon, pero especialmente de sus contemporáneos como Banksy, Tracey Emin, Jeff Knoons, Haim Steinbach, Richard Hamilton, Gavin Turk, Andreas Gursky, Richard Prince, Sarah Lucas, Angela Bulloch, Gary Hume o Jim Lambie, y de la otra orilla del Atlántico, Reg y Robert Davison, James Hart y Don Yeomans. “Intento no comprometerme para el futuro con un programa de exposiciones estricto porque así puedo compartir, intercambiar y cambiar de muestras a mí antojo, no sé aún quién seguirá a John Hoyland”, ronronea Hirst, siempre de mala cara cuando tiene que hablar en público. Las obras abstractas del pintor que expone, John Hoyland, se presentan cronológicamente, un formato más viejo que la tos en las exposiciones de arte. Damien conoció a Hoyland y sobre él dice lo siguiente: “de estar con nosotros, él decidiría cómo colgar sus cuadros, pero yo he optado por no moverlos mucho y colocarlos cronológicamente”. Power Stations (Centrales eléctricas), título de la muestra, estará abierta hasta abril de 2016, e incluye trabajos producidos de 1964 a 1982.

Hirst hará de artista y de comisario de exposiciones para su nueva madriguera, que lleva el nombre de la pequeña calle en la que está ubicada, Newport Street Gallery. De hecho, el museo abarca casi toda la vía con seis salas de exposición, oficinas, restaurante, sala de proyección interior y exterior y tienda. Todo lo que tiene un museo. Other Criteria, la editorial fundada por el artista para comercializar su producción y la de otros colegas, ha abierto escaparate en el nuevo edificio.

Desde que canceló contratos con Jay Jopling, de White Cube Gallery, y antes con Larry Gagosian, el mayor marchante del mundo, Damien Hirst es una marca comercial y sello artístico que se representa a él mismo. La lista de los más ricos de The Sunday Times, le calcula una fortuna de 300 millones de euros. Para blindar su trabajo de falsificaciones ha creado un Comité de Autentificación, integrado por Paul Stolper y Charles Booth-Clibborn, impresores y reproductores autorizados de sus obras, y por Hugh Allan y James Kelly, directores de la compañía Science Ltd, que es su rúbrica mercantil.

Por John Hoyland en El Mundo.