19 junio, 2013

Criminópolis

1361033989_0A lo largo de su prolífica carrera el fotógrafo y cineasta Raymond Depardon ha retratado con aplomo la Francia criminal en su documentales ‘Délit flagrant’ y ‘Fait divers’ (‘Delitos flagrantes’ y ‘Sucesos’). En 2006 fue un italiano el que alumbró con brutal aspereza la ‘vendetta’ homicida de la Gomorra napolitana. A Roberto Saviano su pluma incómoda le costó una vida de clandestinidad forzada. Era eso o la vida.

A caballo entre estos dos referentes del periodismo de investigación estáLaurent Obertone. Quizá menos ambicioso, el retrato que este joven de 28 años ha desgranado de la Francia más oscura ha calado en el país y ya es uno de los libros más buscados en el portal Amazon. ‘France, Orange Mécanique’ muestra la cara más feroz de un país que, según su autor, en los últimos años ha sufrido una metamorfosis criminal.

Su particular Gomorra dibuja una criminópolis, un país en el que cada hora se producen 13.000 robos, 2.000 agresiones y 200 violaciones. En República Democrática del Congo, el país con más agresiones sexuales del mundo, padecen esta misma cifra en una sola aldea, pero en un país desarrollado como es Francia esta realidad golpea duro.

El libro “no es sólo un análisis clínico de la criminalidad, es también el retrato brutal de una realidad disimulada bajo expresiones banales. Cuando hablamos de una agresión con violencia, no estamos hablando de la meteo. Por eso hay que darle sentido a las cosas”, ha explicado el autor, defendiendo así el tono de su obra, calificada por muchos como “salvaje y brutal”.

 

Más allá de lo visible

 

Para construir su retrato de esta Francia negra el autor ha hablado con jueces, policías, criminólogos y víctimas, ha investigado “sobre el terreno”,ha escarbado en los archivos policiales y se ha empollado los anuarios del instituto de estadística y del observatorio nacional de la delincuencia.

La intención del periodista era profundizar más en un problema del que sólo se conoce la parte más visible. Sus cifras van mas allá de las oficiales. Las del Ministerio del Interior son tres veces inferiores a las de Obertone, pues, según justifica éste, no todos los delitos acaban con una denuncia en la comisaría. Muchos se pierden en la soledad del humillado, escondidos tras el pudor o la vergüenza, impunes e invisibles. Según datos del propio ministerio, sólo una de cada diez mujeres violadas lo denuncia.

Muchos le han tachado de alarmista e incluso han calificado la obra de peligrosa por la imagen negativa que da de Francia. “En 1950 no se quemaban coches para festejar el año nuevo. En 1950 no se apaleaba a la gente que no tenía un cigarro y no se violaba colectivamente a adolescentes”, defiende el autor.

 

Las ciudades de la ‘vendetta’

La criminalidad se ha multiplicado por siete desde entonces. En 2012 los robos con violencia en mitad de la calle aumentaron un 8% y las agresiones sexuales, un 12%.

Córcega se codea con Sicilia en mafia urbana. También en la isla francesa la que manda es la ley del gángster. Los ajustes de cuentas, los tiros a bocajarro en mitad de la calle y las amenazas de muerte son habituales en una isla cada día más criminalizada y que ya es una de las zonas más delictivas de Europa. Su máximo responsable policial, Patrick Strzoda, está amenazado de muerte y muchos empresarios viven con escolta.

Marsella es otro de las sombras del hexágono. La que va a ser la capital de la cultura este año lo es también de la ‘vendetta’. En 2010 lideraba la lista de departamentos criminales. Este último año se han multiplicado las acciones violentosas y los tiroteos vinculados al tráfico de drogas. La violencia se ejerce con armas de guerra pues los últimos ajustes de cuenta han sido a golpe de Kalashnikov.

Córcega y Marsella están en el mapa gubernamental de los territorios más opacos. El ministro del Interior, Manuel Valls, delimitó el pasado verano los 15 puntos negros del mapa nacional, los lugares donde el hampa campa a sus anchas, donde la impunidad se cuela por las grietas del estado de derecho. Por eso, aún en periodo de crisis y de recortes, el Gobierno galo no quiere escatimar en medios y ha anunciado un aumento de los efectivos policiales en estas zonas teñidas de rojo escarlata.

Las fuerzas del orden se aplican y también el mazo judicial. Las cárceles están atestadas. Francia es uno de los países europeos con más sobrepoblación carcelaria, según el diario Le Monde. En junio había67.373 personas en prisión, cuando, según el citado periódico, los centros penitenciarios sólo cuentan con 56.990 plazas.

 

por RAQUEL VILLAÉCIJA, EL MUNDO