5 enero, 2011

Contravigilancia: “Vigila al que te vigila”

Algunas anotaciones al margen sobre el valor – protector – amenaza.

img_contravigilanciaAunque las alarmas mediáticas saltaron el 2 de diciembre, los hechos de Getafe, el robo de un camión que contenía 29 obras de arte, habían sucedido 5 días antes. Los titulares, tanto electrónicos como mecánicos, nacionales e internacionales, mostraban su estupefacción frente a la posibilidad, validada por los acontecimientos, de que acciones de este cariz pudiesen llevarse a cabo sin que las alarmas, esta vez las de los sistemas de seguridad, saltasen.

En primera instancia, hechos de este tipo sacan a la palestra la necesidad de establecer sistemas idóneos de contravigilancia, o lo que es lo mismo, de vigilar a quien vigila, como garante de las buenas prácticas profesionales. Pero a fuer de ser sincero, un sistema de contravigilancia es un recurso valioso  que debe estar integrado, como tal recurso, en las estructuras metodológicas del Suprasistema de la Seguridad.  Y es en esta dimensión suprasistémica donde quiero ahondar.

Ante noticias como ésta, los diferentes sectores involucrados suelen manifestar más indignación que reflexión. Si la indignación suele tener una progresión exponencial, la reflexión suele presentar un crecimiento aritmético… El ruido multiplicador suele facetearse en diferentes caras: en ocasiones instiga, en otras busca revancha, en algunas es puro divertimento baladí de corporativismos ficticiamente antagónicos. En definitiva, rasgamiento de vestiduras. Frente a él, la razón, más comedida por conocer los viejos trucos de los plañideros, se lanza a la conquista de soluciones a ritmo de suma, tejiendo redes que retienen los nutrientes y dejan hundirse las tentaciones escapistas y la morralla.

Desde su fundación, Protecturi, la asociación para la Seguridad del Patrimonio Histórico, está llevando a cabo una labor constante de concienciación de lo que supone, y debe suponer, la Seguridad en el ámbito del Patrimonio. De las responsabilidades y de la necesidad de sentirse responsables.  Ningún agente, público o privado, puede ni debe eludir ninguna de las responsabilidades que comporta la obra de arte, ya sea en la conservación, la exhibición, la difusión, la protección, el transporte, etc. . No puede haber excusas camufladas de argumentos, o directamente intervenciones fuera de toda lógica, en aras de un ahorro que por mezquino acaba siendo nefasto. Hace falta dar luz a las sombras de actuaciones impropias, cuando no delictivas.

La Seguridad del Patrimonio es un Suprasistema engloba sectores, organizaciones, agentes y actividades de disciplinas tan aparentemente alejadas entre si, que en ocasiones la idea de “red de responsabilidades” acaba diluida por desconocimiento. Esta percepción permite que agentes ignorantes de sus responsabilidades, y de las consecuencias de su actitud, puedan ayudar  a organizaciones o individuos con propósitos punibles. Otro cantar es cuando el objetivo es justo el contrario, es decir, desde el “conocimiento”, favorecer a las organizaciones criminales a llevar a cabo su ilícito propósito.

Desde aquí quiero alentar a los profesionales de la seguridad a que aprovechen todas las oportunidades que se presenten para hacer pedagogía de la Seguridad ante cualquiera de los agentes con los que colabore. Hacerlos conscientes de sus responsabilidades también debe ser tarea nuestra, aunque sólo sea porqué, de lo contrario, nosotros seremos afectados en primera instancia. Las redes se construyen entre todas las manos y se cosen diariamente.

Como dijo un amigo, la Responsabilidad mira hacia delante, la Culpabilidad hacia atrás y la Seguridad mira aquí y ahora.

Jesús Alcantarilla Díaz.
Socio de Protecturi.