3 abril, 2018

Contrabando «de sangre» entre Libia y Barcelona

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La Audiencia Nacional deja en libertad bajo fianza al anticuario acusado de comerciar con arte expoliado por los radicales islámicos. Investigan si adquirió ilegalmente piezas grecorromanas sustraídas en yacimientos de Cirene, Albaida, Apolonia

El expolio del rico y milenario patrimonio de países como Libia, Irak, Siria o Afganistán es una recurrente fuente de financiación para los radicales islámicos y su maquinaria de terror. Los tentáculos de este mercado negro alcanzan a España, donde un juez acaba de dictar medidas cautelares para un anticuario de Barcelona y su marchante, acusados de comerciar con material arqueológico sacado ilegalmente de Libia. Unas valiosas piezas que, como a los diamantes contrabandeados en África, bien podríamos llamar «de sangre».

Diego de Egea, magistrado de la Audiencia Nacional, dejó este martes en libertad bajo fianza de 12.000 euros al anticuario de la Ciudad Condal y dictó medidas cautelares para su marchante. Ambos están acusados del delito de financiación del terrorismo yihadista, además de los de receptación, falsedad documental y contrabando.

Los dos investigados comerciaban presuntamente con valiosas piezas de origen romano y helénico robadas en Libia por elementos vinculadas al Estado Islámico (EI) y cuyos beneficios acabarían financiando actividades terroristas, según fuentes jurídicas. Al anticuario y al marchante se les retiró el pasaporte y se les impuso la prohibición de abandonar el territorio nacional y de comparecer cada dos semanas en el juzgado más próximo a sus domicilios.

El magistrado considera probado que el anticuario había comprado seis piezas escultóricas-cabezas y torsos grecorromanos- procedentes del saqueo arqueológico perpetrado en el año 2015 por miembros del Dáesh en las ciudades libias de Cirene -declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982-, Albaida y Apolonia.

La policía pudo establecer cómo tan solo dos meses después de unos de los robos, cometido en enero, las piezas ya se encontraban en la tienda de antigüedades investigada, situada en pleno centro de Barcelona. Las otras piezas, sustraídas en mayo, habrían completado su viaje a la Ciudad Condal en menos de cuatro meses.

La investigación previa a la detención permitió constatar que los autores de las extracciones ilegales en Libia están vinculados a grupos terroristas que se sirven del contrabando de arte para financiar sus actividades. Antes de su introducción en el mercado europeo la ruta del expolio pasa por Egipto, Turquía, y Tailandia, países desde donde se transferían a Europa con documentación falsa y de forma ilícita.

Un comerciante libanés y otro egipcio actuaban como enlace entre los autores materiales del expolio y los posibles compradores, como el anticuario detenido el lunes, que aseguró en su declaración ante el juez desconocer que traficaba con presuntos terroristas.

Noticia original de IDEAL

Imagen: EFE