17 agosto, 2011

Con frío y nocturnidad (Diario de León)

La década de los ochenta fue la más ominosa para el arte religioso en la provincia de León, al acumular más de la mitad de los robos y hurtos denunciados en treinta años.

Los duros inviernos leoneses de la década de los 80 fueron los más negros para las joyas de la devoción. Del centenar largo de robos y hurtos que figuran en los anales de las diócesis leonesas, en las hemerotecas y en los archivos de las fuerzas de seguridad del Estado, más de la mitad se produjeron en aquella década en que la despoblación empezaba a hacer mella en los pueblos leoneses.

La falta de seguridad en los templos, el aislamiento de los santuarios y la facilidad para acceder a los mismos dieron muchas facilidades a los ladrones. Hubo robos, hurtos y expolio, capítulo este último en el que intervinieron incluso párrocos de buena y de no tan buena fe.

El robo de la imagen de la Virgen de la Velilla, conocida popularmente como Virgen de la Montaña, en el otoño de 1979, fue premonitorio de la ominosa década que estaba a punto de comenzar. La sustracción de la imagen «morenica y chiquita» del monumental santuario se tomó, más que como un delito, como un sacrilegio y un ultraje a la fe.

Ocho meses después el entonces obispo de León, Fernando Sebastián Aguilar, bendecía y entronizaba una nueva imagen para «reparar el agravio hecho a la santísima Virgen y el ultraje del robo sacrílego». La imagen original nunca ha sido recuperada.

Otro icono de la montaña, la iglesia de Lois —más conocida como Catedral de la Montaña— también fue víctima de un sustancioso robo en 1985. Los ladrones dejaron en su huida un rastro de calderilla, monedas que fueron cayendo de alguna de las piezas sustraidas.

Pero al igual que las rodaduras de una furgoneta sobre el barro a la salida de la iglesia de La Antigua, el 13 de noviembre de 1982, no sirvieron para esclarecer el delito; ni siquiera para dar una pista. Una década más tarde parte de los dos botines fueron recuperados por la Brigada del Patrimonio Histórico de la Guardia Civil. Una foto publicada en el libro Provincia de León, de Luis Pastrana, sirvió para identificar las tablas del retablo de La Antigua en una galería de arte madrileña.

En La Rioja, la galería de Santiago Durán tasó en dos millones y medio de pesetas (15.000 euros) la cruz procesional del siglo XVIII de la Catedral de la Montaña. La policía trató de reconstruir sin éxito el prergrinaje de la cruz de plata antes de llegar a la galería de forma aparentemente legal. No se procesó a nadie ni tampoco se localizaron las otras piezas robadas en 1985. La policía entregó la cruz al Museo Diocesano en 1997 y la Catedral de la Montaña se hizo cargo del objeto sagrado que ahora custodia celosamente.

Las únicas detenciones y juicios de los que se dio cuenta en León por robos sacrílegos fueron los relacionados con el asalto a la iglesia de San Francisco de la Vega, en 1980.

Cinco hombres, a los que se atribuyeron numerosos robos en León, fueron detenidos por la profanación del templo y acusados de la sustracción de cáliz, copón, patena y otros objetos sagrados, además de máquinas de escribir, un tocadiscos y los amplificadores del templo.

También se juzgó en León a cuatro jóvenes por los robos cometidos en las iglesias de Requejo de la Vega y Santa María del Páramo, la madrugada del 14 de agosto de 1984. El objetivo de estos robos con fuerza no fueron las obras de arte, ya que se llevaron las joyas de la Virgen de la Guía pero no la imagen.

En los años 80 también fue muy sonado el saqueo del monasterio de San Pedro de Montes, en Montes de Valdueza. El abandono del monasterio facilitó la entrada a la iglesia. Se llevaron la emblemática imagen de San Genadio, además de diversos objetos de la liturgia de valor y las columnetas de madera de la Virgen de la Aquiana. En 1993 se denunció la desaparición de más obras de arte. El vecindario culpó a un falso franciscano que tenía las llaves del templo.

Los robos sacrílegos compartieron espacio en las páginas de sucesos con hechos tan singulares como dos intentos de fuga en la cárcel de León, cuando estaba en la avenida del Parque. El robo de la parroquia de Villabañe, en 1986, coincidió con la excavación de un túnel en el penal por el que intentó evadirse un convicto. En el mismo año, el robo sacrílego de la iglesia de Villameca, de donde se llevaron la imagen de la Virgen del Rosario, compartió página con el intento de huida de dos presos por el tejado del penal.

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