14 junio, 2010

¿Comisarios de arte o traficantes?

Roma investiga al jefe de antigüedades de la Universidad de Princeton – Una responsable del museo Getty espera sentencia por tráfico de obras robadas.

Para los apasionados del arte antiguo hay pocas cosas tan tentadoras como una vasija de terracota etrusca o una pieza de bronce con muchos siglos de antigüedad. Lo malo es que la tentación a veces va envuelta en jugosas ofertas económicas y hay quien cae en sus redes. Le ocurrió hace cinco años a una de las comisarias del Museo Getty de Los Ángeles, Marion True, quien fue juzgada en Italia por traficar con antigüedades robadas y aún sigue atrapada en el engorroso sistema judicial italiano a la espera de sentencia. Y aunque desde entonces los museos estadounidenses se han disciplinado, han firmado acuerdos con el Gobierno italiano y le han devuelto a ese país muchas piezas que llegaron a sus manos por vías no exactamente lícitas, parece que hay comisarios que no aprenden la lección todavía. Según desveló recientemente The New York Times, Michael Padgett, de 56 años, responsable de antigüedades del Museo de Arte de la Universidad de Princeton, está siendo investigado en Roma por “exportar ilegalmente y blanquear” objetos arqueológicos italianos. Si la investigación prospera y se le llega a condenar, Padgett podría acabar con sus huesos en una cárcel italiana, algo que antes del caso Getty no había ocurrido nunca -Giacomo Medici, supuesto cómplice de Marion True, cumple actualmente 10 años de condena por aquel caso mientras ella espera sentencia- y que se esperaba que no volviera a ocurrir jamás.

Padgett no es el único nombre que aparece en los 14 folios que maneja la Fiscalía romana. Al parecer, este experto en antigüedades no trabajaba solo, sino en compañía de Edoardo Almagiá, un ex alumno de la Universidad de Princeton que ejerció durante años como marchante de arte en Nueva York. La investigación se centra en al menos 24 piezas que Almagiá habría conseguido de forma ilegal en Italia y que después le habría “vendido, prestado, o donado” al Museo de Arte de la Universidad de Princeton, con el beneplácito de Padgett, quien supuestamente conocía la procedencia ilegal de las obras.

Según se recoge en los documentos obtenidos por The New York Times, “Padgett puso la estructura del Museo de Arte de la Universidad de Princeton y sus conocimientos a disposición de Almagiá, aumentando el valor de los objetos al darles autoría, a pesar de que sabía que estaba examinando piezas conseguidas de forma ilícita”.

Además, la investigación también gira en torno a una veintena de piezas que Almagiá habría obtenido ilegalmente y que después vendió a diferentes instituciones estadounidenses en los años ochenta y noventa. En los documentos obtenidos por The New York Times se menciona al Museo Metropolitan de Nueva York, a los museos de arte de Boston, Cleveland, Dallas, San Antonio, Toledo, Tampa y al Indiana University Art Museum de Bloomington.

La noticia de la investigación ha caído como un jarro de agua fría en el mundo museístico estadounidense, puesto que a raíz del llamado caso Getty y de los acuerdos y restituciones que provocó, los responsables de los museos consideraban que las relaciones con Italia en ese sentido atravesaban por un gran momento. “Estoy en shock”, declaró Philippe de Montebello, director del Museo Metropolitan, al saber de la actual investigación. “Pensaba que después del caso de Marion True nadie volvería a hacer algo así”.

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