23 octubre, 2014

Cincuenta majas bajo el hechizo de Goya en Valencia

majas-goyajpg

Diosas mitológicas, mujeres castizas, jóvenes bohemias, diligentes esposas… el modelo de la mujer reclinada tuvo un gran predicamento en el arte de finales del siglo XIX y principios del XX. Este fecundo motivo pictórico, cuyo origen hay que buscar en las Majas realizadas por Francisco de Goya un siglo antes, es el objeto de la exposición que ayer abrió sus puertas en el Centro Cultural Bancaja de Valencia.

Componen esta muestra medio centenar de obras firmadas por algunos de los artistas más relevantes de la pintura de entresiglos. Antonio Muñoz Degraín, Raimundo Madrazo, Ignacio Pinazo, Emilio Sala, Joaquín Sorolla, Alberto Pla, Hermen Anglada-Camarasa, Julio Romero de Torres, Julio González y Pablo Picasso son algunos de los pintores directamente influidos por las célebres Majas. Todos hicieron suya esta postura en sus diferentes variantes y contextos: desde los libidinosos hasta los estrictamente sujetos a la moralidad burguesa de la época.

Repaso corporal

La exposición, dividida en seis bloques, arranca con un conjunto de obras que representan mujeres tendidas de frente como las nereidas, venus y majas.

El segundo grupo reúne a mujeres con las rodillas recogidas, siguiendo el modelo de «La noche de Miguel Ángel» y la «Dánae» de Tiziano; un tercer bloque aglutina obras de mujeres de espaldas, mientras que el cuarto ofrece una visión frágil de la feminidad, con mujeres desfallecidas, enfermas o difuntas.

El quinto apartado introduce la figura del varón junto a la de la mujer reclinada, un recurso que suele denotar la emancipación del deseo femenino. Por último, la muestra concluye con ocho grabados de la Suite Vollard de Pablo Picasso y un audiovisual.

En su labor como comisaria, la investigadora Isabel Justo ha conseguido reunir piezas de más de una decena de colecciones públicas y privadas, como las de la Fundación Bancaja, Museo del Prado, San Pío V, Museo Sorolla, Casa Museo Pinazo, Museo Carmen Thyssen de Málaga y el IVAM.

Por M. Moreira en ABC.