13 septiembre, 2013

Chequeo médico a los cuadros de Dalí

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Un método de infrarrojos evalúa el lienzo sin dañarlo

En cuatro meses, 732.339 personas han visitado la exposición de Dalí en el Reina Sofía. Un éxito que muestra el gran interés que existe en el arte del pintor surrealista. Pero, ¿gozan de buena salud sus cuadros para aguantar tanto trasiego? ¿Están en condiciones de viajar a otros museos? Para averiguarlo, un equipo de investigadores de las Universidades de Barcelona, Ljubljana y las británicas Birkberck College y la University College of London, han aplicado sobre 12 de sus lienzos (no expuestos) una novedosa técnica de infrarrojos que no es invasiva y no daña la pintura.

La técnica es similar a la que utilizan los médicos para medir el nivel de azúcar en sangre sin necesidad de jeringuillas. Así, como si el cuadro fuera un paciente, los investigadores aplican una luz procedente de un espectroscopio y, con un modelo informático elaborado previamente, dependiendo de lo que refleje el lienzo son capaces de saber el PH (el nivel de acidez del cuadro), la polimerización (el grado de degradación de la celulosa) y el tipo de fibra que utilizó el autor.

Los resultados de este experimento, publicados en la revista ‘Analytical Methods’, revelan que los cuadros de Salvador Dalí están bien conservados y resisten futuros viajes. Tan sólo encontraron algo más débil al ‘Autorretrato en tres partes’. No obstante, también podría desplazarse.

“Lo mejor de esta investigación, además de los resultados, es que la técnica no daña la pintura. Hasta ahora, para analizar estos parámetros había que recoger una muestra del cuadro, bastante gruesa, y eso es algo invasivo y dañino. Pero el espectroscopio elimina este inconveniente”, explica a ELMUNDO.es Marta Oriola Folch, profesora del departamento de conservación de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona y una de las autoras del estudio.

“En los viajes, las pinturas sufren estrés. Un estrés mecánico, que se intenta que sea mínimo, pero que con algunas vibraciones del camión o del medio de transporte elegido son inevitables. Por eso, antes de trasladar un cuadro es bueno conocer su estado, porque si la tela está muy débil se puede rasgar enseguida”, añade Oriola.

Para Irene Civil, jefa de conservación de la Fundación Gala-Salvador Dalí, “el método de coger un trozo del cuadro para analizar su estado es inaceptable”. De ahí la revolución de este método. Según Matija Strlic, del University College of London, “la colaboración entre conservadores, curators e investigadores debería hacer que esta nueva técnica sea pronto una realidad en todos los museos y galerías”.

Por Isabel F. Lantigua para El Mundo