19 agosto, 2014

Castigo a dos museos ingleses por vender una estatua egipcia

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El sacerdote Sekhemka vivió hace 4500 años en Egipto, y como figura de relevancia en la corte faraónica quedó esculpido en una estatua de piedra coloreada. La obra, además de interés histórico y arqueológico, tiene su gracia porque es casi un retrato familiar; su esposa, Sitmerit, a un lado, sumisa; su hijo Seshemnefer, alto y esbelto con una flor, al otro; y en la base del pedrusco la identificación del “inspector de escrituras”. La escultura se colocó en la tumba-capilla de Sekhemka para que el difunto estuviese bien arropado y protegido para la vida que le esperaba después de la muerte. Transcurrieron milenios.

Sekhemka fue vendido el pasado 10 de julio en Christie’s de Londres por 19.2 millones de euros, el triple de la cifra calculada por los expertos subastadores, a un comprador anónimo. El vendedor era el Museum and Art Gallery de la ciudad de Northampton (norte de Inglaterra), dependiente del ayuntamiento. La administración local ha vendido la pieza arqueológica para pagar las obras de ampliación del museo. Sekhemka fue regalado por el marqués de Northampton a la ciudad en 1880 con la condición de que no fuese vendida. Su antecesor, el segundo marqués, la había adquirido en sus viajes a Egipto en 1849-50, en pleno dominio del Imperio Británico en el mundo.

Las condiciones de la donación y la venta de la estatua predecían una operación embrollada, que es la que ha resultado. El actual marqués de Northampton aducía que el ayuntamiento del mismo nombre no tenía derecho a venderla por las condiciones impuestas por su antepasado. El 45% de la venta destinada al marqués actual ha resuelto ese escollo. El ministerio de Cultura, a través de Arts Council, considera que se ha vulnerado el código de conducta de las instituciones públicas para la tutela de las colecciones de arte y, por consecuencia, ha sancionado al museo citado, y al Abington Park Museum, el segundo dependiente del Ayuntamiento de Northampton, a quedarse sin subvenciones estatales desde ahora hasta agosto de 2019.

Scott Furlong, de Arts Council, cree que “es lamentable que hayamos de excluir a los museos de la distribución de fondos, pero debemos mantenernos firmes con los principios [no se venden obras de arte públicas] que compartimos con la mayoría de museos”. En el ayuntamiento también están decepcionados. Su representante, David Mackintosh, dice: “somos de las pocas corporaciones que tenemos un plan multimillonario de inversión en los museos, se nos debería apoyar en lugar de castigar”.

Y contra la porfía venta de Sekhemka se ha movilizado también el embajador egipcio en Londres, Ahsraf Elkholy, quien ha denunciado la transacción como “un abuso de la arqueología egipcia”. ¿Cómo la adquirió el marqués en 1849-50? ¿Compra legítima, saqueo o ambos? No se sabe con certeza. Mientras la controversia se enzarza, Sekhemka despliega y enseña sus escrituras de pergaminos junto a su mujer e hijo en casa de sus nuevos, y privados, propietarios que tarde o temprano darán a conocerse. Esta vez no transcurrirán milenios antes de que el inspector de escrituras sea localizado de nuevo.

Por Conxa Rodríguez en El Mundo.