13 septiembre, 2016

Bulgari quiere que se cierren las escaleras de la Plaza de España de Roma

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La firma de lujo Bulgari ha invertido 1,5 millones en restaurar las escaleras de la Plaza de España de Roma y, a pocos días de la inauguración, surge el temor de que el trabajo realizado se eche a perder. Después de casi un año de obras y de posponer al menos dos veces la apertura, Paolo Bulgari, presidente de la firma que ha ejercido como mecenas, ha alertado de que son necesarias nuevas leyes para protegerla, que deberían contemplar el cierre durante la noche, para evitar que a sus 137 escalones vuelva la suciedad que los cubría.

“Estoy muy preocupado, hemos invertido mucho dinero para devolver el esplendor y, si no se ponen reglas bien claras, la escalera de Trinità dei Monti volverá a ser un lugar de acampada. En pocos meses volverá a manos de los bárbaros”, advirtió Paolo Bulgari. El empresario pide encontrar el modo de evitar que la escalera siga utilizándose como un lugar para sentarse. De hecho, antes de que se cerrara el 7 de octubre del año pasado, los visitantes se sentaban, comían y bebían -a pesar de que está prohibido- en la scalinata, que también ejercía de punto de encuentro para estudiantes extranjeros en Roma.

La belleza del monumento del siglo XVIII, que conduce a la fuente de la Barcaccia, ha estado rodeada de “chicles, marcas de café y de vino y de otras muchas porquerías” que ha encontrado el equipo de restauradoras encargado del proyecto, según contó Paolo Bulgari. El responsable de la firma de moda se inclina por “poner una barrera de un material transparente, como plexiglás” durante la noche, para “tutelar la cultura”.

Es un sistema similar al que se ha utilizado durante estas obras, con una valla que cierra el paso pero permite contemplar la escalera y deja a la vista un mármol de travertino que finalmente está limpio.

Los comerciantes de la zona bromean con que su sueño es que las obras “no terminen nunca, porque ha sido el único momento en el que, a través de las cristaleras, se ha podido admirar la escalera de forma íntegra”, dijo el presidente de la Asociación Vía Condotti, Gianni Battistoni. “Al igual que los museos cierran por la noche, la escalera podría tener un horario de clausura, porque es una obra de arte”, añadió Battistoni.

Sin embargo, el Ministerio de Bienes Culturales de Italia rechaza construir una barrera y cerrar las escaleras por la noche, aunque sí asegura que, después de la inauguración el 21 de septiembre, aumentará la vigilancia para preservar el trabajo de restauración y evitar nuevos incidentes, como los disturbios que provocaron en la plaza cientos de radicales del equipo holandés Feyenoord hace un año y medio.

Por María Salas Oraá para EL PAÍS