28 julio, 2011

Bonet Correa: “Hemos construido museos sin contenido ni fondos” (Intereconomía)

El director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando analiza la relación de los españoles con nuestro patrimonio histórico-artístico.

Entre la solemnidad institucional y el encanto de lo antiguo, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando no es uno de los lugares más conocidos de Madrid; a cambio, es uno de los más hermosos. También es el lugar idóneo para entrevistar a don Antonio Bonet Correa (La Coruña, 1925), historiador de Arte a quien su ilimitada erudición y sus décadas como catedrático, crítico y director de museos han conferido una estatura mítica. Avalado por una trayectoria de perfil genuinamente liberal, don Antonio tiene la ecuanimidad y la autoridad necesarias para opinar con todo fundamento sobre la relación de los españoles con su arte. Y también tiene el cargo, pues celebra desde la presidencia de la institución sus bodas de plata como académico este año.

“Entre los historiadores de Arte españoles hemos tenido grandes figuras”, afirma Bonet, para quien, sin embargo, “quizá nos ha faltado algún personaje eminente”, gentes de tanta resonancia y llegada en sus respectivos países como Ernst Gombrich o Kenneth Clark. Sí menciona que nuestros jóvenes historiadores son “espléndidos” y, entre nombres actuales como los de Serraller, Estrella de Diego o Juan Antonio Ramírez, pondera positivamente que “cada vez nos traduzcan más”. Con todo, se echan de menos perfiles como el de Díez del Corral, “un pensador capaz de escribir sobre arte”.

De fuera
Alguna falla antigua hay, en todo caso, cuando resulta que “el arte español lo han descubierto los franceses: Émile Bertaux, el arte de los Reyes Católicos, por ejemplo”. Y continúa: “Es Baudelaire quien hace de Goya una figura intelectual; desde el Romanticismo empezamos a atraerlos”. Por supuesto, el papel de alemanes, ingleses y, sobre todo, norteamericanos –don Antonio menciona expresamente la Hispanic Society– también ha sido determinante.

Por contraste, y aunque “la sensibilidad hacia nuestro patrimonio empieza a despertarse”, don Antonio se muestra “crítico”: “Somos un país poco conservador en esta materia, por oposición a los ingleses, por ejemplo”. Allí, “la aristocracia ha sido muy moderna en política pero conservadora en la manera de vivir. Aquí no ha operado esa ‘noblesse oblige’ respecto de lo heredado”.

Así, apunta don Antonio, no faltan notables “dispuestos a vender sus cuadros o sus muebles por un plato de lentejas”, en una labor de destrucción y disgregación del Patrimonio a la que contribuyen, lamenta el presidente de la Academia, no pocos alcaldes. Experto en Historia del Urbanismo, Bonet afirma que “se han destruido edificios que no deberían haberse destruido. Y también se ha construido mal: desde los cincuenta, por ejemplo, en nuestras costas, se ha perdido el perfil de las ciudades, la constante del paisaje integrado en la naturaleza… ¡Hemos construido edificios que dan sombra a la playa!”.

Banalización

Una consecuencia de la situación actual es que, faltos de conocimientos, “con el atractivo de la novedad, nos damos a una modernidad mal entendida”. Es en el campo de la museología donde esto se puede apreciar con mayor claridad: “En España hemos construido museos que no tienen contenido ni fondos, por pura megalomanía, y ahora resultan muy difíciles de mantener”. Con todo, este rasgo no es el único que cabe destacar a la hora de analizar críticamente la situación de nuestras instituciones culturales: “Las exposiciones participan de la concepción propia de la sociedad del espectáculo. En museos, hemos llegado a la banalización popularizando. No sólo las instituciones públicas son responsables; también lo son algunos patrocinadores privados. Esa banalización está fomentada oficialmente y es peor aquí que en otras partes, aunque también hay que decir que hemos avanzado mucho”.

Otro punto de avance está en volver la mirada a Hispanoamérica. Para Bonet, gran experto en Arte Hispanoamericano, “entender su arte es entendernos a nosotros. Tiene una importancia enorme por sí mismo. Y, además, cuanto más miremos a América, más veremos lo que somos, lo que hemos sido y lo que debemos ser, no sólo en materia de estética. Es plasmación del genio español mezclado con lo propio americano, la muestra de la universidalidad del espíritu hispano”, una grandeza todavía viva y actuante.