20 mayo, 2015

Bilbao busca en la moda otro “efecto Guggenheim”

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Los años 50 fueron una etapa crucial para la alta costura francesa, que influyó en la moda de todo el mundo. Esta peculiar década supuso el renacer de la moda francesa, tras guerras y posguerras, consagrándose grandes glorias de este negocio enraizado en el arte: Balenciaga, Chanel, Givenchy, Cardin, Balmain y Christian Dior volvieron a situar la moda gala en la cima. La calidad, la innovación y la elegancia de las colecciones revitalizaron a una industria que aún sigue dominada por nuestros vecinos del norte.

La convivencia de varios estilos, el comienzo de las licencias de marcas para elaborar perfumes o accesorios y el tímido nacimiento del prêt-à-porter, así como el desarrollo de colecciones para el campo y la playa, o la evolución e innovación de la ropa interior, fueron puntales que han influido en la industria de la moda hasta nuestros días.

La exposición «Los años 50, la moda en Francia» procede del Palais Galliera, el museo de la moda de París. Esta muestra, que permanecerá en Bilbao hasta el mes de agosto, propone un recorrido por la evolución de la silueta del guardarropa femenino entre 1947 y 1957. Se podría decir que describe la moda en la década de oro de Christian Dior, pues fue en 1947 cuando Dior desfiló por primera vez en París, y en 1957 cuando murió en las toscanas termas de Montecatini.

Se exponen más de cien piezas significativas de las colecciones de Dior, Balenciaga, Givenchy, Carven, Fath, Dessès, Lola Prusac o Madeleine Vramant. Pertenecen a los fondos propios del Museo Galliera.

Con motivo de esta exposición, Bilbao International Art & Fashion, una plataforma dedicada al apoyo de diseñadores de moda emergentes, organizó en paralelo su segundo foro, debatiéndose el futuro de la industria de la moda, con punto de partida en los años 50. Protagonizaron las ponencias Valerie Steele, directora del museo del FIT de Nueva York, y Kaat Debo, directora del Mode Museum de Amberes.

Es duro reconocer la situación que vive la moda española en EE.UU.; Valerie Steele confiesa que «el público norteamericano no tiene una idea clara de quiénes son los mejores modistas españoles; en parte se debe a la confusión entre español e hispano, y también al gran número de creadores iberoamericanos que han borrado el panorama español, como Oscar de la Renta, Narciso Rodríguez o Carolina Herrera».

El Museo del FIT (Fashion Institute of Technology) es fuente constante de exposiciones: «Intentamos cambiar, innovar, educar y ofrecer algo que no se haya hecho antes. La mayor parte de las exposiciones de moda en el mundo, desafortunadamente, son una mera exhibición de prendas, sin un verdadero fundamento detrás», declara Valerie.

Kaat Debo, del Museo de Moda de Amberes, asegura que uno de sus mayores activos es la posibilidad de contar con piezas de las colecciones privadas de grandes modistas belgas, como Dries Van Noten o Ann Demeulemeester. Sumados a su colección propia de 25.000 artículos que datan desde el siglo XVI hasta nuestros días, forman una mezcla interesante y flexible.

Es evidente que la simbiosis de iniciativas privadas y públicas es a menudo la clave del éxito de los más atractivos proyectos de moda. En España queda mucho por hacer, pero está claro que Bilbao ha decidido no quedarse atrás.

Por María Luisa Funes en ABC.