7 junio, 2011

Bethsabé en el baño

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Laura Pais Belín

Autor: Rembrandt Harmenszoon van Rijn
Cronología: 1654
Localización: Museo Nacional del Louvre. París.
Técnica: Óleo sobre lienzo

Img_ContenidoA principios del siglo  XVII en una época y en un continente de naciones monárquicas, Holanda se convertía en una República, se diferenciaba por estar formada por una sociedad burguesa de comerciantes y hombres de mar, en un tiempo de monarcas absolutos y de aristocracias privilegiadas. País y sociedad original en su momento, su pintura será el fiel reflejo de su vida, por ello va  a estar dotada de una genialidad y fascinación especial.  

Protestante, democrática y burguesa, Holanda desarrolló un arte barroco autóctono que se caracterizaba por mantener elementos tradicionales pero marcados siempre por criterios realistas. La clientela era muy variada burgueses acomodados, comerciantes o artesanos, y sus gustos influían en los encargos pictóricos. Los artistas se movían por las modas, el gusto o el reconocimiento popular, pero desaparece la idea de trabajar para un mecenas o para órdenes religiosas como ocurría en Flandes. Por lo que toda esta transformación desencadenó en un cambio rotundo en la forma de abordar los diferentes géneros de la pintura.

Uno de las grandes figuras del arte holandés que con el paso del tiempo se convertiría en un genio universal sería la figura de Rembrandt. Considerado uno de los mayores maestros de la pintura barroca, su trayectoria pictórica coincide con lo que los historiadores han denominado la edad de oro holandesa, momento culminante de su cultura, ciencia, comercio, dominio e influencia política.

Pintor, grabador y dibujante, fue un auténtico revolucionario del arte de su época siendo capaz de expresar al mismo tiempo un arte intelectual, emotivo y sublime, llegando a mostrar en su arte sabiduría y placer. Sus obras atrapaban al espectador en su primera mirada, buscaba impactar, no pasar inadvertido y lo consiguió a través de la luz, del empaste pictórico y su particular visión de la realidad a la que su unía una novedosa reinterpretación de los temas bíblicos y mitológicos.

Pero si por algo destacó fue por convertirse en el gran genio de la luz, ya que partiendo del tenebrismo y jugando con bellos contrastes de luz y sombra, logró recrear una penumbra al mismo tiempo misteriosa, dorada y cercana que concede un enorme atractivo a sus obras.

Polifacético e innovador trató en su carrera todos los géneros, destacó como gran grabador y se le considera el verdadero maestro de los retratos porque en ellos era capaz de llegar a mostrar el alma de las personas y su carácter más íntimo. Y prueba de ello  es que se suele decir que sus numerosos autorretratos son en sí una autobiografía única.

Hijo de un acomodado molinero de la ciudad universitaria de Leiden y octavo hijo de nueve hermanos Rembrandt Harmenszoon van Rijn nacía el 15 de julio de 1606. El pertenecer a una familia de burgueses bien posicionados le permitió recibir una educación de un nivel exquisito. Fue matriculado en la prestigiosa Escuela Latina y en 1620 fue admitido en la Universidad, donde sólo permanecería un año ya que pronto la abandonó para comenzar su aprendizaje artístico, emprendió estudios para hacerse pintor y se sabe que ya en esa etapa sus dotes artísticas fueron apreciadas por estudiosos contemporáneos.

En sus inicios su verdadero maestro será Lastman un pintor de historia que se había formado en Roma, le acercó al arte de Caravaggio y a la idea de mezclar en su obra componentes nórdicos e italianos.

Con veinticinco años decide trasladarse a Amsterdam, el gran centro comercial de Holanda, será allí donde floreció su carrera y donde conoció a su primer amor y futura mujer.  Así la década de los años treinta serán de gran relevancia en la vida del artista, decide asociarse con un marchante de obras de arte  quien le proporcionó importantes encargos y en ese preciso momento el maestro holandés empezó a destacar por sus retratos, obras en las que ponía todo su empeño en la captación del alma del retratado pero sin olvidar el mostrar todos los precisos detalles de las indumentarias, mostrando las clases sociales a través de ellos. Aumentando de forma rápida su fama y su fortuna.

En esta situación tan exitosa y próspera contrae matrimonio  con Saskia  sobrina de su socio y poseedora de una excelente dote. Saskia se convertirá en el centro de su vida y en la protagonista de múltiples obras, junto a ella su carrera artística siguió despuntando.

Pero todo cambia en 1642  muere Saskia, algunos meses después de dar a luz al único hijo que les sobrevive, Titus, ya que anteriormente perderían a tres hijos a los pocos meses de nacer y en esa misma etapa su cuadro La ronda de noche recibe una mala acogida por parte de la crítica. A partir de ese momento parece que la suerte y la vida del artista cambian negativamente ya que habiendo alcanzado el éxito en la juventud, sus últimos años estuvieron marcados por la tragedia personal y la ruina económica, aunque nunca dejaría de crear y evolucionar en su obra.

En los años cincuenta su estilo experimenta una increíble evolución. Sus figuras se vuelven monumentales, pintadas casi a tamaño natural con un carácter majestuoso  colocadas en un plano paralelo al espectador obteniendo en el lienzo  un sentido de clásica rigurosidad. Su técnica ha evolucionado notablemente, extiende los colores a través de golpes de espátula, muchas veces incluso utiliza los dedos, las formas se vuelven indefinidas y los contornos de las figuras ya no son tan rotundos, el color se reduce a pocos tonos y se distribuye sobre la tela en pinceladas ricas y densas.

Todo esto lo podemos ver en una de sus obras más célebres Bethsabé en el baño, creada en 1654, en este lienzo elimina conscientemente todo elemento narrativo e iconográfico que normalmente aparecen en las escenas religiosas, para centrarse en la figura de la mujer, en su mirada porque será ella la que nos tiene que mostrar con su actitud y su presencia su decisión final.

Buscó el sentido íntimo de la escena abandonado por completo la teatralidad tan característica de la época barroca. Según el episodio bíblico el rey David al ver desde su palacio a Bethsabé en su baño se queda prendado de su belleza; se preocupó por informarse de quién era la bella dama y enterándose escribió a la atractiva joven una carta donde la invitaba a visitarle. Aun sabiendo que estaba casada, decidió enviar al marido al frente donde falleció.

Rembrandt elige el momento en que la joven medita su decisión: obedecer a su rey o mantenerse fiel al marido. Logra mostrar en el rostro de la hermosa mujer la preocupación ante la situación que se le presenta, preocupación que se traslada también a la figura de la criada que seca los pies de su señora, que aunque situada también en el mismo primer término le resta cierta importancia al dejarla en un plano secundario en lo que se refiere a su iluminación. Pero con la luz suficiente para mostrarnos su maestría a la hora de retratar personas de cierta edad, pudiendo apreciar como el paso del tiempo se refleja en el rostro de la sirvienta.

Por el contrario la luz incide directamente en el cuerpo desnudo de Bethsabé, moldeando su figura y dándonos todos los detalles de su bella presencia, haciéndola destacar en la composición dejando de forma consciente el resto del escenario desfigurado. Sólo se nos indica la zona más cercana a la mujer, por lo que sí observamos la colcha dorada que se encuentra tras ella así como la sábana de la derecha, ejecutada con una pincelada larga que contrasta con la empleada en el cuerpo de la dama, mucho mas apretada y delicada. En obras como ésta se demuestra la economía y variedad de medios que utilizaba el maestro holandés.

A él le interesaban este tipo de escenas porque le permitía representar figuras femeninas desnudas en cuadros de temática religiosa, utilizando el canon de belleza realista obtenía un desnudo hermoso de proporciones armoniosas. Eligiendo una pose informal en la postura de la dama nos presenta una escena deliciosamente íntima que acompaña de una técnica espontánea con una paleta de colores sobria a partir de pardos, ocre, oro y negro para acercarnos de forma serena a la belleza de la mujer que llevo al rey David al pecado mortal.

Pero sin olvidar la carga psicológica ya que en los retratos de Rembrandt nos sentimos frente a verdaderos seres humanos con todas sus flaquezas, sus sufrimientos e indecisiones, con la mirada de la protagonista, nos lo muestra todo, nos intenta acercar a su corazón y a sus pensamientos más íntimos. Se decía que era capaz de mostrar a las personas en su totalidad, y en esta obra lo consigue así la indecisión, la culpabilidad, el miedo, todo ello se recoge en su rostro, en su mirada, la postura elegida de su cuerpo, al igual que el introducir sólo pequeños  e importantes detalles como el protagonismo de la carta del rey que sólo a través de ella notamos la presencia del monarca.

Quizá la tristeza que muestra el rostro de Bethsabé está relacionada con el propio drama que vivía el artista y su amante por aquel entonces, se sabe que la modelo de este cuadro era Hendrickje Stoffels, que se convirtió en pareja del pintor cuando tan sólo tenía veintidós años pero nunca se pudieron casar porque por una cláusula en el testamento de su difunta esposa si se casaba perdería la disposición de todos sus bienes. Y por mantener esta situación de amantes sin casarse fueron repudiados por la sociedad de la época.

De temperamento particular y definido como un gran inconformista, fue el inventor de una pintura única y personal, en un tiempo en el que el estilo barroco marcaba ciertas pautas artísticas que el fue amoldando a su propia personalidad.

Su increíble imaginación pictórica y una técnica que no tuvo parangón le permitieron introducir drama y misterio a través  de contrastes atrevidos de luz y sombras y texturas desde las más transparentes y delicadas hasta las pesadas y casi tridimensionales. A diferencia de sus contemporáneos las superficies de sus cuadros llegan a ser tan vivas como sus personajes retratados. Con ello logra evocarnos emociones concretas llegándonos a convencer de que sus retratados son capaces de sentir, porque como nadie fue capaz de mostrar a través de las figuras y sus rostros la grandeza de la condición humana.

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