24 septiembre, 2018

Barcelona muestra el impacto de París en el joven Picasso

pica-k11F--620x349@abc

El Museo Picasso acoge una selección de las obras que vio e impresionaron al pintor en su etapa de formación

Cuando el joven pintor malagueño Pablo Picasso llegó a París en el año 1900 se fijó en los artistas «impresionistas» y «postimpresionistas» que trabajaban en la ciudad de la luz a principios del siglo XX. A sus 18 años, el joven pinto, como se dice, era una esponja. Ávido por verlo todo, por empaparse de ese ambiente, curioso ante todo, estos artistas influyeron en gran medida en su formación y fortalecimiento en su estilo. Desde este viernes y hasta el próximo 20 de enero, el Museu Picasso de Barcelona ofrece una exposición bautizada «Picasso descubre París», que repasa con detalle esta etapa crucial en la vida del genio.

La muestra permitirá al visitante observar en primera fila 19 obras de pintores como Paul Cézanne, Edgar Degas, Paul Gauguin, Henri de Toulouse-Lautrec, Edouard Manet, Auguste Rodin y Albert Bartholomé, prestadas en intercambio por la aportación que ha hacho el museo barcelonés a dos muestras parisinas actualmente en exposición: 52 piezas para la muestra «Picasso. Bleu et ros», en el Museo de Orsay, y ocho al Museo Picasso de París para la exposición «Picasso. Chefs-doevre»(Picasso. Obras maestras).

De París a Barcelona han llegado las diecinueve obras citadas, que se presentan rodeadas por muros de color azulado, y que reflejan lo que vio Picasso en su primer y revelador viaje a la capital francesa hasta su instalación definitiva en la ciudad en abril de 1904. Cada uno de los dibujos, pinturas y esculturas «dialogan con las obras de la colección barcelonesa», según explica a ABC la comisaría de la exposición, Malén Gual. «Es una ocasión para que el público barcelonés pueda ver obras de Degas, Cézanne, Gauguin y Carrière. Son artistas que no tienen obra expuesta en otros museos de la ciudad y aunque sean pocas, es una exposición gabinete, como una joyita», añade Gual.

Visitando la muestra uno casi puede sentir el impacto que causó esa ciudad en un joven Picasso. «En los primeros días», relata la comisaria, «se dedicaron a visitar los pabellones de la Exposición Universal y allí Picasso pudo contemplar de primera mano las obras de Manet y de los impresionistas, así como la muestra paralela organizada por Rodin en la plaza del Alma». La historia depara coincidencia, tal y como explicaba ayer la directora del Museo de Orsay, Sylvie Patry:«Cuando Picasso llega a París se empapa de la pintura de impresionistas y postimpresionistas que había en el entonces Museo de Luxemburgo, del cual Orsay es heredero, y curiosamente Picasso llegó a París a través de la estación ferroviaria de Orsay, donde se encuentra hoy el museo».

«Picasso quiere verlo todo, quiere expresarlo todo», anota en 1901 el crítico y escritor Gustave Cocquiot, autor del prólogo del catálogo de la primera exposición del malagueño en París.

Por Tatiana Rojas para ABC Cataluña