2 julio, 2013

Asesinato de Prim, Entrega V (Parte III)

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CONSIDERACIONES SOBRE EL GENERAL PRIM
LOS ODIOS HACIA PRIM: SUS ENEMIGOS

Los independentistas cubanos

Otro de los frentes abiertos por Prim era el de los independentistas cubanos, con los cuales parece que se reunió, o algunos de sus leales, con anterioridad a la revolución de Septiembre, prometiéndoles algo, que no se cabe que fue.
El periódico “La Esperanza”, de tendencia carlista (en su cabecera reza como monárquico), en su edición de 16 de marzo de 1870, publicaba el acta de las Cortes, en donde se trató el tema de Cuba, y en dicha reunión del parlamento, el diputado, por Vizcaya, Antonio Juan Vildósola Mier, de la misma ideología, acusaba al Presidente del Gobierno de encontrarse en connivencia con los Estados Unidos para vender la isla de Cuba:

¿Tiene noticia el señor presidente del Consejo de una conversación publicada por el World, de Nueva-York, entre uno de los repporters (sic) de ese periódico y el presidente de la comisión de Relaciones extranjeras, llamado Summer, en la cual, después de haberse tratado de la política general de los Estados Unidos de América, refiriéndose a las cuestiones de España, dijo el senador que dentro de su pupitre tenía desde el mes de mayo una proposición del general Prim para la venta o cesión de la isla de Cuba? Esta es la primera pregunta.

Figura 21 Francisco Ramirez Medina Presidente Rep Puerto Rico

En el caso de que esta sea una invención de los enemigos de España, con que pretendan desanimar a los que en Cuba con tanto heroísmo defienden la integridad nacional…

El general Prim, contesta de forma categórica en la misma sesión:
Pues a esta pregunta concreta opongo una contestación también concreta. No hay absolutamente nada de esto. Esta es una de tantas invenciones como en los Estados Unidos y en todos los países se hacen, sin otro fundamento que la más o menos benevolencia que el que las inventa tenga hacia la persona a quien se dirigen.

El mismo periódico, en su edición del 8 de junio de 1870, como un editorial propio, sin nombre, publicaba:
Y es tanto más necesario que el general Prim haga algo en este sentido, cuanto no ha dejado de llamar la atención a algunos maliciosos y mordaces que las juntas cubanas de París y de los Estados-Unidos, y los papeluchos que publican los insurgentes, rara vez se ensañan contra el presidente del Consejo de ministros, lo cual tiene dos explicaciones, una favorable, y otra ofensiva para e! general Prim. Nos explicaremos.

Figura 22 General McClellan y ejto Potomac por Gral prim

Si el general Prim es para los insurgentes de la perla de las Antillas, un enemigo punto menos que invencible; si a él y solo a él temen los que quieren desmembrar el territorio español, se comprende que las juntas cubanas y sus órganos en la prensa procedan con Prim como se procede con los que no son enemigos comunes, y procuren desautorizarle a los ojos de los españoles no maltratándole, y dando así a entender que marchan de común acuerdo.
Este sería un pian verdaderamente maquiavélico. Si no aceptamos la anterior explicación favorable a Prim, tenemos que aceptar la que le perjudica; tenemos que admitir que realmente acaricia los proyectos que le atribuye el corresponsal del Times en Filadelfia, y que antes le han atribuido otros diarios de Inglaterra y de los Estados-Unidos.

La realidad es que los norteamericanos, tras la guerra de Secesión, se habían convertido en una potencia mundial, deseando un dominio casi absoluto sobre América, tal como preconizaba la doctrina “Monroe”.

Es más que probable que Prim hablara con ellos y prometiera, o al menos dejara abierta la cuestión de Cuba, con el afán de obtener apoyo político internacional para la revolución que se avecinaba.

En el periódico “La Convicción”, en su edición de 31 de julio de 1871, se hace eco de este contacto con Estados Unidos, a través de una carta del corresponsal del medio en Valladolid, de fecha 22 del mismo mes:

Corre el rumor de que al pasar por Valladolid el general Caballero de Rodas, enseñó a los amigos que fueron a saludarle una carta autógrafa del difunto general Prim, que habla recibido, a lo que parece, siendo capitán general de Cuba, y en la cual le encargaba que se viese con un enviado de los Estados Unidos para tratar, de la venta de la isla de Cuba, en cuyo negocio servirían de intermediarios los señores Rivero y Martos. Se añade que el general Caballero de Rodas manifestó a sus amigos que no tenía inconveniente en que hicieran uso de aquella confidencia que les hacía, y que en virtud de ello se extendió por Valladolid el gravísimo rumor del cual se hacen cargo los periódicos de aquella capital.

Figura 23 1868 Carlos Manuel Cespedes Demajua 10.10.68

Otros periódicos, como “El Imparcial”, con fecha 15 de noviembre del mismo año, desmienten el hecho con un editorial titulado “Una calumnia más”, mientras que en “La Convicción” del mismo día, se exigía a Ruiz Zorrilla que aclarara la cuestión.

Manuel Moreno Fraginals fue un historiador cubano, muerto en el exilio, en Miami, en el año 2001. Protagonista de su obra es la intensa relación entre Cuba y España a lo largo de los siglos. En su obra “Memoria del 98: de la guerra de Cuba a la Semana Trágica”, interrelaciona los movimientos independentistas de Puerto Rico (grito de Lares de 23 de septiembre de 1868), Cuba con el grito de Yara en la finca “La Demajagua” de Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre del mismo año y la propia revolución española de 19 de septiembre de 1868.

En la historia hay casualidades, pero siempre que las hay, tenemos que sembrar una duda, al menos razonable, ante tres acontecimientos revolucionarios, que se producen de forma simultánea, en tres territorios separados por miles de kilómetros, con la misma finalidad estratégica de nivel político, el derrocamiento de Isabel II y de su dinastía.
La relación de Carlos Manuel de Céspedes del Castillo con el general Prim está acreditada desde los tiempos de la revolución de 1843 en Barcelona, de hecho, según algunos, entre ellos Moreno Fraginals, existía una gran amistad.
Por otro lado la relación de varios de los generales sublevados con la aristocracia criolla era manifiesta. Por de pronto el propio Prim estaba casada con una rica hacendada mejicana, Francisca Agüero, como sabemos fue capitán general de Puerto Rico y mantuvo con todos los hacendistas criollos una extraordinaria relación.

Figura 24 1854 Dulce arenga a las tropas

Serrano, de nombre completo Francisco Serrano y Domínguez, Cuenca y Guevara-Vasconcellos, casó con su prima Antonia Domínguez y Borrell, Guevara-Vasconcellos y Lemus, condesa de San Antonio, nacida en Cuba en 1809, siendo su familia uno de las mayores propietarios de la isla, recordaremos que Serrano era capitán general de Cuba entre 1859 y los primeros años de la década siguiente.

El general Domingo Dulce, siendo capitán general de Cuba en 1862, casó con María Serafina Martínez de Campos y Martín de Medina, hija del conde de Santovenia, cubana de nacimiento. Fue destituido en 1866 y nombrado nuevamente en 1869. Su política de conciliación descontentó a todos, presionado por los llamados “españolistas”, tuvo que dimitir en junio de 1869, falleciendo poco después.

Existen, por tanto, demasiados indicios que nos puedan hacer juzgar que los tres alzamientos no se debieron a la casualidad, sino habría que afirmar que estaban planificados perfectamente para que fueran coincidentes en las mismas fechas, como así ocurrió.

figura 25 1854 Serrano y Mesina

La relación entre el general Prim y el gobierno norte-americano está totalmente contrastada. Después de llegar a La Habana, tras el reembarque del contingente español en Veracruz en la desastrosa expedición a Méjico, el general Prim pasó a Estados Unidos, los cuales se encontraban en plena guerra de Secesión, declarándose Prim, partidario de la Unión. Pasó al ejército del Potomac, que se encontraba al mando del general McClellan, existiendo constancia de ello, por un folleto escrito por el general español, sobre aquel y su ejército y publicado en Nueva York, en inglés, en 1864 [PRIM Y PRATS, Juan. General McClellan and The Army of Potomac. New York, 1864.], por lo que debe presumirse que este idioma era dominado por Prim. A su vez, el propio McClellan, en sus informes oficiales sobre las operaciones del ejército a su mando, recoge en el parte del 10 de junio de 1862, que ha despedido al general Prim, el cual se dirige a Washington [THE ARMY OF DE POTOMAC. Gen. MacClellan’s Report of its operations while under his command, with maps and plans. New York, 1864.]

El gesto de Prim en Méjico tenía que ser muy de gusto de los americanos y tras los días pasados entre los dos colegas, de los que surgiría una buena amistad, dado el don de relaciones públicas de Prim, el propio general en jefe del ejército del Potomac, le recomendaría al Presidente Lincoln.

Figura 26 1865 Oficial español Sto Domingo Mundo Militar

¿Sería en la entrevista con Lincoln en donde Prim plantearía la venta de Cuba a los Estados Unidos tras la terminación de la guerra civil? La realidad es que todos los datos apuntan a que Prim actuó en esa dirección. El asesinato del Presidente norteamericano el 15 de abril de 1865, podría haber hecho creer a Prim que de aquella promesa o comentario no quedaba ninguna constancia, pero de hecho, tal como se verá esos rumores salieron a la luz años más tarde.

Transcurridos dos años de la revolución septembrina, Prim se da cuenta que las promesas efectuadas no puede cumplirlas, creándose un nuevo y poderoso enemigo, tanto en la oligarquía cubana y portorriqueña como en el gobierno norteamericano que se da cuenta que el general no es de fiar.

Napoleón III y la familia Montijo

Poco se ha escrito e investigado sobre la relación del asesinato de Prim con el derrocado Napoleón III y con la familia Palafox, de rancio abolengo español y que consideraba a Prim un advenedizo en la nobleza.
Se narra una anécdota y que bien pudiera ser protagonista un varón de la familia de los Montijo (Palafox), que al ser elevado Prim a la dignidad de “Grande de España”, tras su marquesado de Los Catillejos, al ser saludado como un igual por este hecho, la soberbia de Prim le contestó que él era igual al antepasado que había obtenido por méritos la Grandeza de España.

Napoleón III, como buen Bonaparte era un aventurero, en eso se parecía al general español. La ambición de ambos les llevaba a alcanzar lo más alto en el poder.

Figura 27 1868 Gran Via Madrid

Parece ser que en un momento de su vida doña Francisca Agüero y María Eugenia Palafox Portocarrero y Kirkpatrick, condesa de Teba, más conocida como Eugenia de Montijo, se conocieron, e incluso llegaron a tener amistad, transmitida a sus cónyuges. La emperatriz francesa era nieta de Willian Kirkpatrick, cónsul norteamericano en Málaga durante la guerra de la Independencia, industrial, comerciante y persona de gran riqueza [CARLIN, Colin. William Kirkpatrick De Malaga: Consul En Malaga, Afanoso Industrial Y Abuelo De La Emperatriz Eugenia, Consorte De Napoleon III, Emperador De Francia. Editor: The Grimsay Press (28 de septiembre de 2012)]

La elección de Prim como general del ejército combinado que iba a invadir Méjico, no solamente fue aplaudida por Napoleón III, sino que fue alentada y casi exigida al gobierno español.

Pero las cosas no fueron por el camino diseñado por el emperador francés y Prim no aceptó las condiciones impuestas por los galos y mucho menos la designación de Maximiliano como monarca de Méjico.

Figura 28 18700905 Batalla francoprusiana

Prim había conseguido conservar la fortuna y las tierras de su mujer, por lo que poco le quedaba hacer el ultramar. En una tensa reunión entre los representantes de las tres potencias invasoras: Francia, España y Reino Unido, tras la reunión mantenida por Prim con el general Zaragoza, el embajador francés insinuó en Veracruz que la negativa de Prim de continuar con el proyecto, era por no haber sido designado emperador del nuevo reino. Pero veamos la transcripción que efectúa uno de los biógrafos del general español de la escena:

Irritado y reprimiéndose cuanto era posible en su carácter violento el general Prim, preguntó al ministro francés si era cierto o no cierto que éste había manifestado al coronel Mendueño, gobernador de Veracruz, y al Sr, Cortés, cónsul de España en aquel puerto, que si el conde de Reus había visto con disgusto los proyectos monárquicos en favor del Archiduque, era porque el mismo Prim aspiraba a hacerse coronar como emperador de Méjico, exigiéndole una explicación pronta, categórica y satisfactoria por las graves acusaciones. [GIMÉNEZ Y GUITED, Francisco. Historia Militar y política del Excmo. Sr. D. Juan Prim, conde de Reus … Tomo III. Barcelona, 1871. Pág. 50]

¿Aspiraba verdaderamente Prim al trono de Méjico? Seguramente en algún instante de su vida, sí. Los contactos de su mujer con la aristocracia mejicana, tal vez le hicieron concebir ese proyecto, pero posteriormente al conocer la ideología de Benito Juárez, vería que su mantenimiento en el trono era impensable, por lo que decidió, como mal menor, “salvar los muebles”, es decir la fortuna de su esposa, a cambio de salir de la forma más honrosa posible de la antigua Nueva España.

Posteriormente Prim y Napoleón III siguieron teniendo contactos, pero más a causa de la situación internacional, en donde se hacen amigos/enemigos, que por la propia confianza que uno se tenía en el otro.

Figura 29 18700915 guerra francoprusiana

Napoleón III, consideraba a Fernando de Coburgo, rey consorte de Portugal el candidato perfecto a la corona española, porque en nada interfería en su intento de resucitar el antiguo imperio de su tío, el Gran Emperador. Pero el portugués declinó el ofrecimiento, obligando a Prim a buscar candidatos a lo largo y ancho de Europa. Se fijó en el que menos le gustaba a Napoleón, ¿lo hizo por impericia diplomática o como puñalada a su antiguo amigo? Parece más bien la segunda opción, de esta forma Leopoldo Estéfano Carlos Antonio Gustavo Eduardo Tásilo de Hohenzollern-Sigmaringen, fue un candidato para proponer a las Cortes españolas. Pero esta elección no era de las apetencias francesas, dado que se encontraría en la misma situación que hacía centurias, con dos ramas de la misma familia gobernando en los dos extremos del imperio.

La guerra franco-prusiana de 1870, la derrota de Sedán y la caída del imperio francés, fue la consecuencia. Desde entonces, tanto Napoleón III, exilado en el Reino Unido, como toda la familia Palafox en pleno, acusaron a Prim de su desgracia, otros que también deseaban su muerte y que cuanto menos, con dinero podían financiar el magnicidio.

Dr. Rafael Vidal
Coronel de Artª, DEM
13.06.13