2 mayo, 2013

Asesinato de Prim, Entrega IV (Parte II)

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EL MAGNICIDIO: EL ASESINATO DE UN PRESIDENTE DEL GOBIERNO (IV) (2ª parte)

BIOGRAFÍA MILITAR DEL GENERAL PRIM

 

LA GUERRA DE MARRUECOS

Al declararse la guerra a Marruecos y tomar el mando el propio presidente del Gobierno, Leopoldo O’Donnell, éste entiende que no puede dejar atrás a Prim, porque probablemente a su regreso se encuentre que le “había quitado la silla”, decidiendo, aunque ya es teniente general, darle el mando de la división de Reserva, compuesta de dos brigadas a cuatro batallones cada una, varias baterías de artillería con doce piezas y un escuadrón de caballería, tomando el mando de la misma en Málaga y organizándola en Antequera, para posteriormente embarcar en Algeciras para Ceuta.

Figura 12 Gimenez y Guited Hª Prim Tomo II batalla de Castillejos

La guerra de África se declaró para mayor gloria del gobierno de turno, contra una potencia menor, como era el imperio de Marruecos. Sin embargo las penalidades pasadas por las tropas españolas fueron enormes, siendo las mayores vulnerabilidades la falta de organización logística lo que provocó cuantiosas muertes, muchas más que por bajas de combate. Famosa es la crónica de Pedro Antonio de Alarcón con el “campamento del hambre” y por supuesto magnificadas fueron las victorias de Castillejos, Wad-Ras o la toma de Tetuán, siendo artífices de ellas el teniente general Prim, no por sus disposiciones estratégicas, sino por sus muestras de valor, al ponerse al frente de los soldados y afrontar la muerte y conseguir la victoria.

El autor de estas líneas dispone como herencia familiar de las cartas que un teniente de infantería del batallón de Las Navas, escribía a su novia, tía bisabuela mía, a Lebrija, siendo muy curiosa la perspectiva de la guerra desde el punto de vista de un teniente, en donde para él las disposiciones estratégicas le importaban un bledo y que cada combate era como “Waterloo”. Las penalidades, los miedos y las angustias se entrevén en aquellas letras, teniendo que leer entre líneas para vislumbrarlas, porque se nota que no quiere alarmar a su amada.

Pedro Antonio de Alarcón, desde un punto de vista periodístico expone la realidad de la guerra, no digamos los sentimientos que debían tener los soldados, hacinados en las tiendas, sin comida, bebida, con un sol abrasador y sabiendo que caer enfermo de fiebres era ir directamente al infierno de la muerte.

No, aquella guerra no fue gloriosa, al revés, fue una muestra de la incapacidad de un ejército para hacer frente a una amenaza exterior, estando únicamente preparado para enfrentarse a hermanos.

Figura 13 Gimenez y Guited Prim arenga bon catalanes Africa

Al igual que a la guerra de Crimea, a la de África acuden corresponsales y observadores militares extranjeros, por lo que la campaña, presentada ante la opinión pública para que España volviera a tener protagonismo internacional y ocupara el lugar que “le correspondía”, tuvo unos censores sobre el terreno que dieron al traste con dicho objetivo.

En el libro Spanish Campaing in Morocco, de F. Haiwam, editado por Edinburgh-London, Blackwood, 1860, más tarde, en el journal des debats (14 de febrero), que informa de la toma de Tetuán, recogido en el artículo “La guerra de África, una revisión” de loan Serrallonga Urquidi, de la Universidad Autónoma de Barcelona, se escribe: “… la natural inexperiencia de una Administración (española) que desde largos años no había tenido que conducir ninguna expedición fuera del territorio, la falta de medios de transporte, la carencia de acopios en los arsenales de la Armada y en los almacenes del ejército, la estación que ha sido excepcionalmente mala este año, el cólera que ha hecho estragos en los cuerpos…”. Con lo cual, desde el primer momento los objetivos político-estratégicos no iban a ser alcanzados.

En el libro de texto de historia militar que los alféreces de la academia de Artillería de Segovia disponían en 1824 (un tío del autor falleció en un accidente de automóvil dos días antes de salir teniente), se recoge en la “lección XXXIII” toda la guerra de África, desde un punto de vista didáctico-militar. Lo primero que sorprende es que se constituye un ejército de 35.000 hombres, 3.000 caballos y 135 piezas de artillería, en tres cuerpos de ejército, una división de reserva y otra de caballería.

Figura 14 Pedro A Alarcon Puerto de Malaga

El cuerpo de ejército fue una invención napoleónica, siendo por definición una “gran unidad intermedia y de mando”, constituyéndose ante la imposibilidad del jefe del ejército de coordinar adecuadamente un número considerable de peones de maniobra o divisiones. Generalmente el cuerpo pensado por el emperador se componía de tres divisiones de infantería, una de caballería, las correspondientes compañías de artillería e ingenieros y sus unidades de “tren”, coordinado el conjunto por un estado mayor, contaba además con “todos los servicios auxiliares, como si fuera un verdadero ejército, que ha de bastarse a sí mismo”, expresión recogida en el anteriormente citado libro de texto, en la “lección XX”, comprendiendo el cuerpo entre 20.000 a 30.000 hombres. Es decir que un cuerpo napoleónico  equivalía al ejército expedicionario a África.

Pocos años antes, se había producido la guerra de Crimea, ya narrada anteriormente y con informes técnicos de protagonistas españoles, como fueron Prim y los oficiales de infantería, ingenieros y artillería, no considerándose el cuerpo de ejército dado que los efectivos de las tropas anglofrancesa fue inicialmente de 58.000 soldados.

Figura 15 Pedro A Alarcon Salida 3º cuerpo Malaga

En el libro de texto, por citar una fuente proclive al Gobierno español, se recoge:

“Mientras se desarrollaban las negociaciones, temerosa Inglaterra de que los españoles se apoderaran de Tánger, poniendo con ello en peligro la importancia militar de Gibraltar, requirió insistentemente de nuestro Gobierno que la ocupación de dicha ciudad, si llegaba el caso, fuera sólo transitoria, y obtuvo al fin que aquel declarase el propósito <de no ocupar permanentemente punto alguno que pudiera proporcionar a España una superioridad peligrosa para la libertad de los mares>”.

Con esta premisa, la guerra que iba a iniciar el Gobierno español se encontró totalmente encorsetada y sin ningún objeto estratégico, porque lo único que quedaba era una victoria militar, contra un ejército irregular (bien es verdad que estaba asesorado por oficiales británicos), insuflando espíritu patriótico en las poblaciones españolas. Pero de poca efectividad práctica, concretada en escasos kilómetros alrededor de las plazas de soberanía de Ceuta y Melilla y unas contraprestaciones económicas, que no sabemos si se llegaron a proporcionar por parte del imperio marroquí.

Prim, se dio cuenta desde el primer momento del fracaso estratégico de la operación militar, aunque vio que le serviría para acrecentar su figura como héroe legendario para los ciudadanos españoles.

Figura 16 Pedro A Alarcon Prim en Castillerjos

El ejército español, al mando del propio Presidente del Gobierno, el general O’Donnell, se organizó, como se ha dicho en tres cuerpos, el primero al mando del mariscal de campo Echagüe, el segundo, el tercero, la división de reserva y la caballería se organizaron respectivamente en Cádiz, Málaga, Antequera y Puerto de Santa María, a las órdenes de los tenientes generales Zabala, Ros de Olano, Prim y mariscal de campo Alcalá Galiano.

Para hablar de la guerra de África se necesitarían páginas y páginas, para narrar batallas y penalidades. España quiso hacer una guerra al estilo de Francia e Inglaterra en Crimea, pero la capacidad de proyección de tropas de nuestro país no estaba a la altura de las otras dos potencias europeas.

Los soldados españoles y el pueblo en general se mostró entusiasta con la intervención armada, siendo la primera vez que luchaban juntos “por la patria”, carlista e isabelinos y vascos, catalanes, gallegos y castellanos. Todos se sintieron españoles.

Prim se cubrió de gloria, al ser la división de reserva la primera en entrar en combate con la batalla de Castillejos, paradoja militar española, de que la reserva estratégica del ejército, fuera la que redujera su capacidad militar desde el inicio de la campaña, cuando en cualquier manual castrense se preconiza que la reserva se emplee para superar una situación comprometida o para profundizar en el despliegue enemigo y convertir la derrota en huida desordenada.

El conde de Reus, después de aquel combate fue correspondido por el marquesado de los Castillejos con Grandeza de España.

No cabe la menor duda que Prim era un líder nato, su apostura y fuerte palabra, atraía a sus seguidores y por supuesto a sus soldados. Pedro Antonio de Alarcón, recoge la arenga a los voluntarios catalanes antes de la batalla de Tetuán:

Catalanes

Acabáis de ingresar en un Ejército bravo y aguerrido: en el  Ejército de África, cuyo renombre llena ya el Universo. Vuestra fortuna es grande, pues habéis llegado a tiempo de combatir al lado de estos valientes. Mañana mismo marchamos con ellos a Tetuán.

Catalanes: vuestra responsabilidad es inmensa; estos bravos que os rodean y que os han recibido con tanto entusiasmo son los vencedores de veinte combates; han sufrido todo género de fatigas y privaciones; han luchado con el hambre y con los elementos; han hecho penosas marchas con el agua hasta la cintura; han dormido meses enteros sobre el fango y bajo la lluvia; han arrostrado la tremenda plaga del cólera, y todo lo han soportado sin murmurar, con soberano valor, con intachable disciplina. Así lo habéis de soportar vosotros; no basta ser valientes: es menester ser humildes, pacientes, subordinados; es menester sufrir y obedecer sin murmurar; es menester que correspondáis con vuestras virtudes al amor quo yo os profeso, y que os hagáis dignos con vuestra conducta de los honores con que os ha recibido este glorioso Ejército, de los himnos que os ha entonado esa música, del General en jefe bajo cuyas órdenes vais a tener la honra de combatir; del bravo O´Donnell, que ha resucitado a España y reverdecido los laureles patrios; y también es menester que os hagáis dignos de llamar camaradas a los soldados del segundo Cuerpo, con quienes viviréis en adelante, pues he alcanzado para vosotros tan señalada honra.

Y nos queda aquí la responsabilidad que pesa sobre vosotros. Pensad en la tierra que os ha equipado y enviado a esta campaña; pensad en que representáis aquí el honor y la gloria de Cataluña; pensad que sois depositarios dela bandera de vuestro país… y que todos vuestros paisanos tienen los ojos fijos en vosotros para ver como dais cuenta de la misión que os han confiado.

Uno solo de vosotros que sea cobarde labrará la desgracia y mengua de Cataluña. Yo no lo espero. Recordad las glorias de nuestros mayores, de aquellos audaces aventureros que lucharon en Oriente con Reyes y Emperadores, que vencieron en Palestina, en Grecia y en Constantinopla. A vosotros os toca imitar sus hechos y demostrar que los catalanes son en la lid los mismos que fueron siempre

Y si así no lo hicierais; si alguno de vosotros olvidase sus sagrados deberes y diese un día de luto a la tierra que nacimos, yo os lo juro por el sol que nos está alumbrando, ni uno solo de vosotros volvería vivo a Cataluña

Pero si correspondéis a mis esperanzas y a las de todos vuestros paisanos, pronto tendréis la dicha de abrazar  otra vez a vuestras familias, con la frente coronada de laureles; y los padres, las madres, las mujeres, los amigos dirán, llenos de orgullo, al estrecharos en sus brazos: Tu eres un bravo catalán”.

Figura 17 Pedro A Alarcon general Prim

Estos catalanes fueron los primeros en entrar en Tetuán, dejando en el combate un 25 % de bajas.

En la guerra moderna, o al menos en la guerra tradicional moderna, porque las que se están iniciando tienen un gran componente asimétrico, se preconiza que una unidad que ha perdido el 10 % de sus efectivos debe ser reemplazada porque su moral ha decaído tanto que su capacidad de combate se encuentra muy disminuida. En las futuras contiendas este porcentaje se reducirá aún más, por ello sorprende que los batallones y regimientos del siglo XIX pudieran combatir con esa gran cantidad de bajas, a las que habría que sumar otro tanto por las enfermedades.

Fue una guerra corta, duró apenas cuatro meses, estando los ciudadanos españoles al tanto de toda ella, no solo por las cartas que regularmente enviaban a sus familias los soldados, sino por los corresponsales de prensa que acompañaban a las unidades en las operaciones militares.

En la guerra de Crimea, el fotógrafo Roger Fenton, plasmó escenas, pero en ningún caso “instantáneas”, porque los medios fotográficos no lo permitían, aunque fueron memorables sus fotos, que dieron la vuelta al mundo, del Valle de la Muerte, donde la brigada ligera pereció casi por completo, o el general George Brown con sus oficiales de estado mayor. Este general lucho en la guerra de la Independencia (Peninsular para los británicos), iniciándola en 1809 con la graduación de comandante (tenía 19 años), En los libros de este autor: Entre Logroño y Luchana, campañas del general Espartero; Historia de la guerra de la Independencia en el Campo de Gibraltar y La guerra de la Independencia en torno al estrecho de Gibraltar, se menciona a este bravo personaje. Durante la guerra de Crimea, ya de teniente general, mandó el ala izquierda en la batalla de Alma, fue herido en Inkerman, regresando a Crimea una vez restablecido, apoderándose de Kertch y de Jénicakale los días 24 y 25 de mayo de 1855, siendo nombrado gobernador de Irlanda en 1860. Debió ser un hombre de una notable naturaleza física, dado que en la guerra de Crimea tenía 65 años.

Figura 18 Gimenez y Guited Prim entra trinufa en Barcelona tras Africa

Las fotos y daguerrotipo de la guerra de África, fueron de las mismas características, pero el periodista, aparte de escribir era también un magnífico pintor, que plasmaba con certeros trazos, las instantáneas de las acciones, combates y hechos memorables, imprimiéndose de esta forma en numerosos medios ilustrados. Para conocer la plasmación fotográfica de esta guerra, es bueno leer el artículo de Juan Antonio Fernández Rivero “La fotografía militar en la Guerra de África: Enrique Facio”, expuesta y publicada, dentro de las XII Jornadas de Historia de Ceuta.

Para comprobar la inmediatez de las noticias sobre la guerra, nos referiremos a “El Avisador Malagueño” de 3 de enero, en el cual se inserta un parte telegráfico remitido por el ministro de la Gobernación al Gobernador de la provincia de Málaga, en los siguientes términos:

“El General en jefe acampó en los Castillejos en la noche de ayer, a pesar de la resistencia tenaz del enemigo. La división de Prim avanzó más de lo prevenido, apoderándose de posiciones que conserva. Sólo han tomado parte, además de dicha división, ocho batallones del segundo cuerpo. Los húsares han dado brillantes cargas, una de ellas heroica, pues rebasaron el campamento enemigo, tomando a su caballería una bandera. Nuestras pérdidas se calculan de 400 a 600 hombres, la del enemigo inmensa de 1.500 por lo menos. Según los prisioneros, los enemigos al mando de Muley-Abbas, eran de 40.000 a 50.000 hombres”.

Es decir el pueblo se está enterando de los combates y de las bajas casi con la inmediatez que en las guerras del siglo XX y XXI.

Se puede observar en la nota oficial, una crítica velada al general Prim, porque había avanzado “más de los prevenido”, dejando al ejército en una situación complicada que, supo superar el propio conde de Reus, al ponerse al frente del regimiento de Córdoba y arengarlos para posteriormente cargar sobre el enemigo.

Figura 19 TG George Brown Roger Fenton

Dentro de la “libertad de imprenta” propiciada por la revolución de 1854 (la Vicalvarada), se pudo “disfrutar” de los comentarios que sobre las acciones de la guerra efectuaban los protagonistas, los soldados de sufrían, luchaban y morían. Además, también de forma casi inmediata, porque el propio Gobierno de O’Donnell había propiciado que las cartas de los soldados, salieran diariamente de los campamentos militares hacia la Península. Por otra parte se había enlazado Algeciras y Ceuta con un cable submarino, permitiendo un intenso tráfico telegráfico, viéndose interrumpido por corte del cable a causa de un intenso temporal de levante.

Anteriormente he manifestado las cartas del pariente del autor, teniente del batallón de las Navas a una tía mía, pero podemos recoger la enviada el 26 de diciembre por un sargento del batallón de Cazadores de Barcelona y publicada el 3 de enero de 1860 en El Avisador Malagueño:

“Ayer tuvimos una grande acción que duró desde el amanecer hasta las tres de la tarde, en que nuestro batallón dio tal carga a la bayoneta que derrotamos a los moros; les cogimos 36 que después fue menester matar porque estaban furiosos. Tuvo el batallón pocas pérdidas, pero entre los que murieron, fue uno que ya iba a recibir la licencia por cumplido, y dos que le faltaban tres o cuatro meses. El general Quesada elogió nuestro comportamiento. Ha habido cazador que ha hecho prodigios. Un quinto del 59 mató 3 moros a bayonetazos, y el último luchó a brazo partido, y estando cerca del mar cayeron al agua, y allí le dio muerte, saliendo al fin y reuniéndose a sus compañeros, trayéndose antes las espingardas y armas de los tres.

Otro soldado del 54 mató también 2, y cuando estaba liado con el tercero vino uno por detrás le dio un golpe con la espingarda derribándolo; pero no se sabe cómo fue, pues el resultado es que pudo levantarse y matar a los otros dos. Todo hemos cogido espingardas, gumías, cuernos con pólvora, etc.”

Figura 20 portada GI Estrecho R Vidal

Verdaderamente sobrecoge la noticia, porque se siente el combate cuerpo a cuerpo de varios hombres en donde la victoria es la vida y la derrota la muerte. Hoy día sería impensable que noticias de estas características se publicara en cualquier medio.

Gracias a noticias como esta, los miles de muertos españoles de cólera y hambre se ensombrecieron con la gloria de los vivos y el ejército regresó a la Península como si los españoles hubieran hecho otra gesta similar a la conquista de América.

El general Prim regresó a la Patria como héroe de la contienda. Su capacidad de marketing, como se diría en la actualidad, era extraordinaria y los reporteros gráficos recogían sus instantes memorables, siempre en primera línea y al frente de sus tropas.

Su recorrido por las tierras españolas fue una verdadera apoteosis. En todas las ciudades por donde pasaba quería que permaneciera unas horas en ellas para agasajarle adecuadamente. No digamos cuando entró en Cataluña, en donde el endiosamiento llegó a la cúspide, de tal forma que desde ese momento, Juan Prim y Prats se consideró un elegido de los dioses para volver a hacer grande a España.

Aún quedaban paso previos hasta la gloria.

Continuará …

Dr. Rafael Vidal

Coronel de Artª DEM

18.04.13

En este día, se recuerda otra expedición, en este caso fracasada, la de los combatientes anticastristas, armados por el Presidente Kennedy y masacrados en la bahía de Cochinos.