1 diciembre, 2011

Arquitecturas pintadas. Del Renacimiento al Siglo XVIII.

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Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid
Hasta el 22 de enero de 2012

img_01El Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid y la Fundación Caja Madrid presentan desde el 18 de octubre la exposición Arquitecturas pintadas, un conjunto de más de 140 cuadros, desde el Renacimiento al siglo XVIII, en los que arquitecturas y ciudades pintadas son tema principal o fondo para la representación de escenas diversas. El objetivo es mostrar al público la evolución de estos decorados o escenarios arquitectónicos y el abanico de matices que contribuiría a su independencia como género ya en el siglo XVIII.

Las arquitecturas pintadas fueron una de las opciones elegidas por muchos artistas para resaltar las escenas y los episodios representados en sus cuadros; grandes pintores tanto de la órbita mediterránea como del norte de Europa, desde el siglo XIV al XVIII: Duccio di Buoninsegna, Canaletto, Giovanni Paolo Panini, Tintoretto, Gaspar van Wittel, Hubert Robert, Maerten van Heemskerck o Hans Vredeman de Vries, entre otros. Comisariada por Delfín Rodríguez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, y Mar Borobia, jefe de conservación de Pintura Antigua del Museo Thyssen‐ Bornemisza, la exposición reúne la obra de muchos de estos prestigiosos artistas, procedente de colecciones particulares y museos de todo el mundo, con préstamos destacados de, entre otros, los Museos Vaticanos, la National Gallery of Art de Washington, la Galleria degli Uffizi, el Museo del Prado o, muy especialmente, Patrimonio Nacional.

Pintar arquitecturas significa establecer la escena del movimiento o de la posición de las figuras, dotarlas de un lugar verosímil espacial y visual, histórico o mítico, legendario o imaginario, incluso convertirse en innovadores proyectos arquitectónicos pintados, o en elocuentes fragmentos de construcciones que guían, con muros y huecos, las emociones e historias representadas. La vinculación de la pintura de arquitecturas y ciudades al viaje es otro aspecto fundamental en este proyecto, así como analizar las aportaciones y soluciones arquitectónicas que, en ocasiones, los propios artistas realizan en sus obras.

Tras  su  aparente  objetividad,  las  arquitecturas pintadas -ciudades, palacios, construcciones efímeras, ruinas, proyectos- esconden símbolos, recuerdos o formas de propaganda política o religiosa de alcance en ocasiones mucho más complejo. Los pintores de arquitecturas y ciudades, cuya especialización fue aumentando a lo largo sobre todo de los siglos XVII y XVIII, atendían con su obra la demanda del poder político o religioso y de los intelectuales. Unas veces pintaban edificios fabulosos, inspirados en narraciones de  viajeros,  antiguos  o  modernos,  o  en  textos  de origen religioso o profano; escenarios y arquitecturas cargados de resonancias y símbolos sagrados o políticos, convertidos en signos de lujo o distinción de personalidades, en emblema de ciudades y naciones, o en recuerdo o exaltación de triunfos y viajes. Otras veces pintaban edificios en construcción o contemporáneos de la pintura, introduciendo el propio proceso de edificación en lo representado -máquinas, instrumentos,   operarios…-; pintan   también   ruinas, identificadas en escenas religiosas, como la Natividad o la Adoración de los Reyes Magos, con la destrucción de un pasado pagano sobre el que se levanta la “nueva arquitectura” del Cristianismo o la representación de los órdenes arquitectónicos clásicos como símbolo del nuevo orden del Humanismo.

img_02Las arquitecturas pintadas se vieron pronto implicadas en la teoría misma de los sistemas de representación, especialmente en la perspectiva, y en la propia teoría arquitectónica. Pintura y arquitectura, y sus respectivos lenguajes, inician así sus tensiones y conflictos, con propuestas que van de la pintura a la arquitectura y de la arquitectura proyectada o construida a la pintura. Pintar arquitecturas era una forma de proyectarles y, al revés, proyectarlas y construirlas era una forma de pintar y ornar el mundo, también el mundo representado en la superficie bidimensional de un cuadro.

El recorrido de    la exposición se organiza siguiendo un orden cronológico y temático al mismo tiempo, con una primera parte en las salas del Museo  Thyssen‐Bornemisza que  abarca  los siglos XIV al XVII, una época en la que la pintura de arquitecturas y vistas de ciudades se considera un género menor, pero en la que con frecuencia se utilizan como fondos de las escenas -religiosas, históricas,  mitológicas,…-  y van cobrando cada vez mayor protagonismo, hasta llegar a su triunfo como género independiente en el siglo  XVIII, etapa que centrará la atención del visitante en las salas de la Fundación Caja Madrid, con la obra de los grandes maestros de las vedute, paisajes de ruinas, caprichos, etc.

Ciudades para vivir o soñar, urbes reales, imaginarias, sorprendentes o de ensueño, ocupan los fondos de los cuadros que podrán verse en las primeras salas de la exposición. Duccio di Buoninsegna, Francesco d’Antonio o Benedetto Bonfigli, entre otros artistas de los siglos XIV y XV, nos introducirán a través de sus obras en el tema de “La arquitectura como escenario”, con espacios pintados para el desarrollo del género de la pintura religiosa. La temática religiosa protagoniza también el capítulo siguiente, “Perspectiva y espacio”, con un conjunto de otras que muestran la importancia de este recurso, al mismo tiempo pictórico y arquitectónico, fundamental en el arte del Renacimiento y en la evolución de la pintura a partir de entonces. Veremos aquí obras de Fra Carnevale, Gentile Bellini o Tintoretto, entre otros.

img_03Los dos capítulos siguientes, “La ciudad histórica: memoria y ruinas” y “La ciudad ideal”, introducen el componente simbólico, la ensoñación, el recuerdo, la emoción o la fantasía como un elemento más del paisaje arquitectónico que rodea escenas diversas. Así lo vemos en obras tanto de artistas italianos, como Vittore Carpaccio, como del norte de Europa, como Maeten van Hemskerck. A continuación, “Arquitecturas y ciudades legendarias” y “Arquitecturas imaginarias y fantásticas”, ilustrarán el tema del viaje y su papel fundamental en el desarrollo de las arquitecturas pintadas como género independiente. Viajes reales e imaginarios, viajes en el tiempo o en el espacio que conducen a la representación de lugares históricos o legendarios -Babilonia, la Torre de Babel, el Coloso de Rodas o el faro de Alejandría-; edificios, ruinas o ciudades enteras surgidas en parte o por completo de la imaginación del pintor.

El recorrido continúa con un espacio dedicado a “La Antigüedad como paisaje”, con la obra de   grandes   artistas   del   siglo   XVII,   como Annibale Carraci o Claudio de Lorena, en la que la escena religiosa o histórica representada se convierte ya en un mero pretexto anecdótico para presentar grandes paisajes con elementos clásicos y de la Antigüedad. Por último, vistas de  ciudades  como  Roma  o  Nápoles,  o  de algunos de sus edificios y monumentos más emblemáticos, protagonizan “La ciudad moderna como metáfora del poder”, con obras de Viviano Codazzi o Gaspar van Wittel, entre otros, que cerrará el recorrido por las salas del Museo.

Ficha de la Exposición
Título: Arquitecturas Pintadas. Del renacimiento al siglo XVIII.
Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid.
Fechas y sedes: Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza y Casa de las Alhajas, Fundación Caja Madrid, del 18 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.
Comisarios: Delfín Rodríguez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, y Mar Borobia, jefe de Departamento de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza.
Comisaria técnica: Dolores Delgado, Departamento de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza
Número de obras: 144

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