19 octubre, 2011

Armonizar la protección y fomento del patrimonio histórico

La Ley 16/1985, definió lo que tenía que ser el Patrimonio Histórico Español., haciéndolo de forma muy amplia, integrándolo los inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico, formando también parte del mismo el patrimonio documental y bibliográfico, los yacimientos y zonas arqueológicas, así como los sitios naturales, jardines y parques que tengan valor artístico, histórico o antropológico. Pero si es importante su definición, aún lo es más el fin que tiene la norma que se promulga, indicándose en su preámbulo que lo que se pretende es “asegurar la protección y fomentar la cultura”, concibiéndola como un conjunto de bienes “sin establecer limitaciones derivadas de su propiedad, uso, antigüedad o valor económico”.

fomento_patrimonio_03En el mismo preámbulo, como colofón del sentido de la Ley dice: “Todas las medidas de protección y fomento que la Ley establece sólo cobran sentido si, al final, conducen a que un número cada vez mayor de ciudadanos pueda contemplar y disfrutar las obras que son herencia de la capacidad colectiva de un pueblo”.

Es decir el patrimonio histórico está para ser contemplado y disfrutado por los ciudadanos, debiéndosele de proporcionar las debidas medidas de seguridad y protección, estableciendo con esta aparente contradicción, un tándem que no puede desvincularse, entre la seguridad, los que “entienden de seguridad” y los museístas y otros expertos del mundo de la cultura y de las artes, que son los que “entienden cómo mostrar el patrimonio histórico para disfrute de los ciudadanos”.

Sin embargo los que pertenecemos al sector de la seguridad y amamos el patrimonio histórico, dedicando a él nuestros desvelos y conocimientos, sentimos en nuestro fuero interno que los segundos ignoran en muchas ocasiones nuestra recomendaciones, produciéndose con tal motivo, desastres irremediables o de difícil superación, resultando con ello un impacto importante por su pérdida, al incumplirse una de las premisas de la Ley, su disfrute futuro por todas las personas.

El ámbito de aplicación del concepto “patrimonio histórico”, se recoge tanto en el preámbulo de la Ley, como en el artículo 1º y en los 46º y 47º, que lo aclara y amplia, así como en las distintas leyes de las respectivas comunidades autónomas a las que se ha transferido esta competencia.

fomento_patrimonio_02El título I del reglamento que desarrolla la Ley 16/85 trata de los “órganos colegiados”, contándose entre ellos el Consejo de Patrimonio Histórico y la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, y los órganos consultivos que se recogen en el artículo 3.2. de la Ley: las Juntas Superiores de Monumentos y Conjuntos Históricos; de Archivos; de Arte Rupestre; de Museos; de Excavaciones y Exploraciones Arqueológicas; de Etnología y el Consejo Coordinador de Bibliotecas, sin que exista un órgano consultivo o al menos de asesoramiento que preste apoyo a la gestión del Patrimonio Histórico en uno de los dos pilares fundamentales en que se basa todo el entramado legislativo: SU PROTECCIÓN.

En el organigrama del Ministerio de Cultura, dentro de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales se encuentra la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico, la cual a pesar de su nombre, no figura explícitamente la de dictar normas para su seguridad y protección, mencionándose a la Brigada de Patrimonio Histórico del Cuerpo Nacional de Policía, que es en realidad una unidad de investigación especializada en este tipo de delitos; y al Grupo de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil, que aparte de sus misiones puramente de investigación, dicta diversas recomendaciones para los efectivos del Cuerpo, desplegados por toda la geografía española, es decir ninguna de estas unidades especializadas tiene por función, asesorar de forma global, sectorial o para casos concretos en la seguridad y protección del Patrimonio Histórico Español.

Con todo lo anterior se deja ver que no existe en la administración española un órgano que se encargue de la protección del patrimonio histórico o al menos que pueda dictar recomendaciones para su eficaz protección.

Veamos ahora los estatutos de PROTECTURI, en los cuales tanto en sus principios fundacionales como en los fines de la asociación, se dirigen de forma nítida, con independencia total, a la preservación del patrimonio histórico español, el de Unión Europea y, en la actualidad. de carácter mundial, al afiliarse a la misma, entidades culturales de los cinco continentes.

PROTECTURI es la única entidad, existente en los ámbitos territoriales especificados en el apartado anterior, con la capacidad suficiente para asesorar, promover, marcar pautas técnicas, etc., en todo lo relacionado con la seguridad y protección del patrimonio histórico, en el caso español, tanto al ministerio de Cultura, a Patrimonio Nacional, a las consejerías homónimas de las distintas comunidades autónomas, a ayuntamientos y a cualquier organización, pública o privada, que tenga relación con este mundo cultural.

fomento_patrimonio_03Además los profesionales que se integran en PROTECTURI, pertenecen a todos los sectores del patrimonio histórico: museos, yacimientos arqueológicos, monumentos arquitectónicos, bibliotecas, actividades etnográficas y en cuantas manifestaciones de cualquier índole deben ser consideradas patrimoniales de una sociedad, sin que necesariamente tenga que ser una obra de arte. En este sentido cabe reseñar que las imágenes que desfilan en procesión en España y en otros países, muchas de ellas su único valor es el arraigo que las mismas tienen en una determinada colectividad, siendo necesario protegerla y fomentar su disfrute, y en los creyentes de ella su devoción.

Los profesionales que integran PROTECTURI, asociación profesional con carácter altruista, compaginan, porque es precisamente su oficio, la protección con el fomento de mostrar el patrimonio a los ciudadanos. En muchas ocasiones sus consejos no son escuchados y pueden surgir catástrofes irreparables. En algunos museos y exposiciones, hay obras muy valiosas, que ante una emergencia, se complica su evacuación, incluso puede llegar a ser imposible, por una mala colocación de la misma, en definitiva por no atender la recomendación de un experto en protección del patrimonio.

¿Cuáles son los riesgos a los que esta sometido el patrimonio histórico? De forma inmediata nos surge el expolio, el robo, el atentado, pero existen otros muchos, como incendios, inundaciones, terremotos, y un largo etcétera, que pueden causar mayores pérdidas que los primeros riesgos, porque en estos hay posibilidad de recuperación total o parcial, pero en los segundos, si no existe un plan, por el cual se ha estudiado los efectos que un riesgo natural, industrial o antrópico, puede causar en cada una de las obras de arte del conjunto, y se han establecido los procedimientos y métodos para eliminarlos, reducirlos o minimizarlos, la destrucción puede darse por segura.

fomento_patrimonio_04La normativa de seguridad privada, la de autoprotección y la de edificabilidad, incluyendo el Código Técnico de la Edificación, fijan el marco de la protección de cualquier bien, pero en el caso del patrimonio histórico, deben complementarse con planes de recuperación, evacuación y crisis.

La Ley de Patrimonio Histórico nacional y sus homónimas de las comunidades autónomas, se asientan sobre dos pilares: seguridad y protección y fomento y disfrute del bien cultural. Estas dos columnas deben encontrarse indisolublemente unidas, porque la descompensación una de otra, puede dar lugar al desastre y la pérdida de parte de la herencia que nos dejaron nuestros ancestros. Tenemos que trabajar conjuntamente los expertos en arte y los de seguridad, para entregar a las generaciones futuras un patrimonio saneado.

PROTECTURI es un lujo surgido en la sociedad española, de él se están beneficiando otros países, integrándose en la asociación, más y más profesionales que atienden a la seguridad y protección del patrimonio histórico, siendo muy positivo para España que las Administraciones Públicas contaran oficialmente con su asesoramiento.

Rafael Vidal