26 diciembre, 2013

Arde el santuario de A Virxe da Barca en Muxía y su retablo será irrecuperable

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En la peor Navidad para los vecinos de Muxía (A Coruña), un rayo ha destruido su más preciado bien. A las 08:30 de la mañana, se recibió un aviso en el 112 de incendio en el emblemático Santuario de A Virxe da Barca, de 1719 y restaurado recientemente. Las causas parecen ser debidas al impacto de un rayo en un transformador cercano. Ahora solo el desconsuelo queda en la comarca de Bergantiños, pero también la ilusión de verlo pronto restaurado.

La mayoría de imágenes y el retablo del santuario, de gran valor artístico, son irrecuperables, según el alcalde de Muxía. Tras el gran incendio, un rebrote del fuego se registró en la sacristía por la tarde.

El santuario, que ha ardido casi por completo, es lugar de culto y peregrinación popular. El principal riesgo tras la extinción del fuego es el derrumbe de la estructura.

La historia de un santuario mítico

Aunque el primer documento escrito que se conserva de este Santuario data del año 1544, la cristianización de este lugar así como la fundación de la primera capilla dedicada a esta Virgen tuvo que ser muy anterior. De hecho, según el Concello de Muxía, el anterior documento hace referencia a una carta ejecutora de un expediente promovido por Fernando de Castro, párroco de Muxía, dirigida al Arzobispo de Santiago, Lope de Mendoza, solicitándole la anexión de la capilla de la Barca a la parroquial de Santa María.

El deterioro en el que se encontraba esta primera capilla nos hace considerar que su antigüedad. Provenía de uno o dos siglos atrás, por lo que podemos deducir que la primera capilla levantada en este lugar debe datar del siglo XI o XII.

Esta capilla fue reconstruida varias veces, según consta en las ejecutorias del archivo parroquial, hasta que a principios del siglo XVIII, concretamente en el año 1719, se construye el actual templo. Las obras fueron costeadas con las donaciones que hizo Xoan de Rivadeneira, conde de Frigiliana, continuadas por su hija Tereixa de Taboada y su yerno, el conde de Maceda, José Benito Lanzós Novoa y Andrade. La piedra utilizada procedió en su mayor parte de una casa arruinada que tenían los monjes de Moraime situada en la zona de la ribera (donde hoy está la actual lonja) y que en años anteriores fuera propiedad de la familia de los Carantoña.

En el año 1729, Antonio Pedro de Nolasco, conde de Maceda, le solicita permiso al arzobispo de Santiago para poder trasladar las cenizas de sus padres a este santuario, siéndole autorizado este permiso. El traslado se hace al año siguiente. El conde de Maceda yace en el Altar Maior al pie del Evangelio y su esposa, la condesa de Taboada, está en el lado de la Epístola. Es sus losas de piedra están grabadas sus armas.

La Casa Rectoral que hay de par de la capilla así como el campanario que hay independiente se construyeron posteriormente. La primera fecha del año 1828, construida por mandato del párroco de Muxía, José Fondevila Martínez, y el segundo data del año 1834. Las torres del santuario son de construcción reciente (1958), siendo costeadas por Romualdo Bentín Moreira, natural de Muxía.

Estilo arquitectónico del santuario

El actual templo tiene planta de cruz latina, que mide 33 m. de largo por 19 de ancho, en el crucero. Su estilo es barroco y presenta semejanza con los otros templos existentes en Galicia. Consta de una sola nave con gruesos muros de sillería. En las cuatro esquinas del crucero lleva pilastras cuadradas, adosadas a los muros. A lo largo de la nave que se divide en varios trechos, en lugar de pilares lleva ménsulas, con arquitrabe y frisos lisos. De la cornisa arrancan los arcos faxóns de medio punto que sostienen la bóveda de cañón que cubre la parte de la nave anterior al crucero. Este se cubre con bóveda de aristas en su parte central y en los brazos laterales con bóveda sobre lunetos que también se repite en el prebisterio.

En conjunto, resulta un edificio de estilo barroco, pero no falto de influencias del clasicismo del siglo anterior. Su austeridad y monotonía se rompe con la rica ornamentación de sus retablos.

Los retablos perdidos

Hay documentados cinco retablos anteriores a los de ahora. De todos ellos, tan solo se conserva el que fuera mayor, donado por el arzobispo de Santiago, Antonio Monroy, que se encuentra en la iglesia parroquial de Santa María de Muxía.

El retablo mayor actual, destruido por el fuego, era obra del artista compostelano Miguel de Romay, de estilo barroco y estaba dedicado a la Virxe da Barca. Se contrató en el año 1717 por Francisco Mourín, administrador del conde de Maceda. Se dividía en el sentido vertical en tres calles y en el horizontal en tres cuerpos. La separación de las calles se hacía por medio de pilastras con abundante decoración.

El primer cuerpo, dividido por pedestales, tenía en los extremos de su base cuatro cabezas de leones y en el medio de cada dos las puertas de la sacristía; de par de estas están los relieves de los ocho patriarcas (Santo Domingo, San Bieito, San Agustín, San Pedro Nolasco, San Bernardo. San Francisco, San Ignacio, San Caetano).

El cuerpo central, lo más amplio y vistoso de todo el conjunto, tenía las dos calles laterales dedicadas a los Apóstoles con relieve de medio cuerpo, convergiendo todo hacia el centro donde se sitúa el camarín de la imagen gótica de la Virgen de la Barca, obra del sigl¡lo XIV. Este cuerpo, profundamente decorado a base de cabezas de ángeles, castillos, soles, lirios, estrellas, etcétera, resultaba ser el más barroco de todo el retablo.

El último cuerpo del retablo, de mayor simpleza decorativa, se adaptaba a la curvatura de la bóveda, siendo su estructura semejante a la de los dos anteriores. Había otros dos retablos más barrocos: el de San Xoan y el de San Miguel, situados uno frente al outro en el brazo largo de la nave.

El primero de ellos fue donado por Xoan Antonio Caamaño Varela, señor de Romelle, y constaba de tres cuerpos y tres calles. El cuerpo central, en lugar de estar dividido por columnas salomónicas, lo estaba por motivos naturales. En el centro, la imagen de San Xoan dentro de un fornelo, con bordes decorados de encaje.

El retablo de San Miguel estuvo dedicado en un principio a Santiago Apóstol. Su construcción data de la misma época que el altar mayor y posiblemente fuera donado por los Condes de Maceda. Su estilo, perteneciente a la escuela de Romay, se parece al de San Xoan, sustituyendo los motivos decorativos naturalistas de aquel por motivos simbólicos que hacen relación al Apóstol.

Aún había cuatro altares más con sus respectivos retablos en este santuario quemado. Dos situados simétricamente en el centro de los brazos del crucero: el de la Saleta y el de la Purísima Concepción construidos en el año 1872 y otros dos, en los extremos de las escaleras que dan acceso al prebisterio, dedicados al Santo Cristo y a la Virgen de los Dolores, mandados construír por José Fondevila con fondos del santuario.

Desde MUNDIARIO, toda la solidaridad con los vecinos de Muxía y la comarca de Bergantiños.

Por Begoña Vila Vázquez en Mundiario.