7 junio, 2010

Aproximación a la batalla de Bailén

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Rafael Vidal

Doctor en Historia por la Universidad de Granada

CE_DupontEs casi obligado en estos años comprendidos entre el 2008 y el 2014, conmemorar algún episodio de la llamada Guerra de la Independencia Española, denominación con la que soy algo crítico, debido a que todos los países titulan de esta forma al momento de su historia en donde nacen como nación independiente. Por ejemplo si leemos la historia de la República Argentina, Chile o cualquiera de las naciones de América Latina, expresan como tales a sus luchas por ser soberanas de su propio destino, aunque sus connotaciones tuvieron mucho de guerra civil, al combatir hermanos contra hermanos, ó patriotas contra realistas, porque decir que fue una guerra entre americanos y peninsulares, es en realidad una falacia, dados que la proporción de estos últimos en los distintos ejércitos no llegaba al diez por ciento de los efectivos realistas, incluso las autoridades coloniales habían, ante la ausencia de gobierno de la metrópoli, sido en gran parte elegidos por las élites de cada territorio.

Por ello hablar de Bailén como la primera gran victoria de la Guerra de la Independencia, es cierto, aunque se debería decir de la guerra contra Napoleón.

Al lector puede llamarle la atención el título de la columna, por la cual no se pretenden narrar la batalla, ni siquiera los movimientos previos a la misma, dado que la acción no puede circunscribirse al combate del 19 de julio, sino que habría que ampliarla hasta las operaciones, con sus combates, que realizaron los dos contendientes, para situarse en las posiciones más convenientes para vencer al contrario, y comenzaron en los primeros días de julio, incluso para algunos historiadores, entre los que me encuentro, considero sus inicios al atravesar el general Dupont Sierra Morena, porque en dicho momento, la conducción de la guerra andaluza (había desaparecido el poder central), inicia la preparación de un ejército y lanza diversas columnas para frenar, desgastar y hostigar al enemigo, es decir que la batalla se inicia a principios de junio de 1808.

CE_francesEs común escuchar y de tanto hacerlo hasta nos lo llegamos a creer, que en Bailén se enfrentaron el mejor ejército del mundo, el francés, contra el desorganizado pueblo español, siendo artífices del triunfo, los valientes garrochistas, las partidas irregulares de paisanos (la guerrilla aún no había nacido) y alguna que otra unidad del ejército. La verdad es que en el valle del Guadalquivir se enfrentaron dos ejércitos, uno muy profesional, con soldados instruidos y unidades bien adiestradas y experimentadas: el español; y otro bisoño, con unidades compuestas de regimientos provisionales y sin experiencia de combate y de guardias nacionales recién incorporados: el francés. Lo que sí es cierto que los altos oficiales franceses tenían mayores conocimientos en el combate moderno que los generales hispanos.

Es común hablar entre los historiadores que un ejército de unos efectivos determinados vencieron a otro que les duplicaban o triplicaban en soldados, la verdad que no es una forma de hacer gloriosa una victoria, porque previamente hay que conocer el armamento de que estaba dotado cada contendiente, así como otros elementos castrenses que implican la superioridad de uno frente al contrario: es lo que se denomina “capacidad de combate”. En Bailén, al margen de los efectivos y de la experiencia de combate de los soldados y las unidades, se enfrentaron dos formas de entender la guerra, una la protagonizada por el general Castaños, y otra por Dupont que representaba la revolución que la Revolución Francesa (valga la redundancia) había impuesto al arte de la guerra.

Ejto_Espanol_jun10En el ejército español eran profesionales los soldados y los regimientos eran orgánicos, es decir constituidos desde tiempo de paz. En el ejército francés, los soldados eran en su mayoría provenientes de guardias nacionales, preludio del servicio militar obligatorio, y los regimientos, las brigadas, divisiones y cuerpos de ejército, estaban constituidos desde el inicio de las operaciones. Por ejemplo, un soldado español del regimiento “Irlanda”, conocía el nombre de su capitán y de su capitán, pero desde luego no el de su general, y mucho menos conocía las unidades que desplegaban a sus costados, porque nunca eran las mismas. El soldado imperial del 1º regimiento de la Guardia Municipal de París, sabía perfectamente que su general brigada era Pannetier, el de división, Barbou y el de cuerpo, Dupont, también conocía el comportamiento militar de las otras unidades de su brigada: la 2ª legión de reserva y el 2º de la Guardia Municipal. Todo ello daba al ejército francés una cohesión que no tenía el español.

¿Por qué entonces vencieron los españoles? ¿Suerte? A ello hay que decir rotundamente que no. El plan de operaciones de Castaños fue más audaz e imaginativo, aplicando una marcha de flanco fuera de la vista del enemigo para terminar en una maniobra desbordante, que ocasionó la división del ejército enemigo en dos. Por su parte Dupont estableció un orden de marcha en columnas de división, porque en realidad no quería entablar batalla, sino ganar a toda costa las estribaciones de Sierra Morena, para que no lo aislaran del resto de los ejércitos franceses, de tal manera que al presentársele desplegados los españoles del general Reding, no tiene más remedio que montar una maniobra de ruptura en un frente muy estrecho, sin poder desplegar todos sus efectivos, estrellándose una y otra vez contra el muro de las formaciones españolas.

Ejto_Espanol_12jul10Otro elemento importantísimo fue el “agua”. En Bailén las fuentes y pozos llegaron a constituir objetivos tácticos, porque el sofocante mes de julio jienense, exigía litros de agua a cada soldado para que ejecutaran sus movimientos. Los españoles detentaban y defendieron con tesón estos objetivos, pero además contaron con un apoyo inapreciable, las mujeres de Bailén, las cuales con su cántaro de barro al brazo y su vasillo de latón, se acercaban arrastrándose hasta las primeras posiciones y satisfacían, la sed de los valientes luchadores. Estas patriotas quedaron representadas en la Historia por María Luisa Bellido, que fue la supuesta heroína que dio de beber al propio general Reding.

Plan_CastanosA lo largo de una serie de recuadros de la historia pretendemos narrar algunos episodios de la batalla de Bailén, englobando aquellos primeros meses, tras el alzamiento del 2 de mayo, hasta las capitulaciones que se firmaron y por las cuales se rindió por primera vez un ejército de Napoleón Bonaparte.

 

 

Obra de cabecera:

La Rendición de Bailén

José Casado del Alisal

Museo Nacional del Prado

 

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