20 junio, 2014

Alguien se esconde en «La habitación azul» de Picasso

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«Es uno de esos momentos que hace este trabajo especial», aseguró Patricia Favero, la conservadora de la Phillips Collection que consiguió la mejor imagen por infrarrojos de la pintura oculta.

Hay pinceladas que no son coherentes con el resultado final del cuadro
«La habitación azul», pintado por Picasso en 1901, forma parte de la Phillips Collection desde 1927. Los investigadores siempre habían sospechado que algo podría esconderse tras los óleos de este cuadro, una de las obras fundamentales del periodo azul del malagueño universal. Hay pinceladas que no son coherentes con la composición del cuadro final. Ya en 1954 un conservador se refirió a ellas, y en la década de los 90 un estudio con rayos X dejaba ver una imagen borrosa.

Ahora se observa la pintura oculta con claridad. La investigación, llevada a cabo durante cinco años por expertos de la Phillips Collection, la National Gallery of Art, la Universidad de Cornell y el Winterthur Museum, ha conseguido una imagen clara, en la que se ve a un hombre, con una chaqueta oscura y una gran pajarita, con su cabeza apoyada en una mano derecha adornada con tres anillos.

«La segunda reacción fue: ‘¿quién es él?’ Todavía estamos buscando la respuesta», reconoce Favero. Los investigadores tienen claro que no es un autorretrato. El único candidato por el momento es el marchante de arte parisino Ambrose Villard, que organizó la primera exposición de Picasso en 1901, pero no hay datos concluyentes.

Otra pregunta es, ¿por qué decidió Picasso pintar otro cuadro sobre este retrato? Para la comisaria Susan Behrends Frank, cuando al pintor malagueño se le ocurría una idea «tenía que hacerla realidad. No podía permitirse comprar lienzos nuevos cada vez que quería llevar a cabo una idea. A veces trabajaba sobre cartón porque el lienzo era mucho más caro». No es la primera vez que se encuentra un retrato oculto en un cuadro de Picasso. Algo similar ocurrió en el caso de «Mujer planchando», que pertenece al Museo Guggenheim de Nueva York, en el que los investigadores encontraron a un hombre con bigote.

Para la directora de la Phillips Collection, este tipo de descubrimiento es una gran noticia para la comunidad artística: «Nuestro público tiene hambre de estas noticias. Es como un trabajo detectivesco. Les abre una puerta que enriquece y añade misterio a la relación con el cuadro, y les hace formar parte de la resolución de un puzzle. Cuanto más entendamos sobre la obra, mayor será nuestra apreciación sobre su significado en la vida de Picasso».

Por Javier Ansorena en El País.