9 diciembre, 2013

Ai Weiwei, en Alcatraz

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Para el artista Ai Weiwei, que en 2011 se pasó casi tres meses detenido e incomunicado por sus críticas al régimen chino, no podía haber un lugar más apropiado: Alcatraz. La prisión más famosa de todos los tiempos, donde estuvo encerrado el gánster Al Capone, acogerá el próximo año una exposición que tratará sobre un tema que le toca muy de cerca.

«Aún no puedo dar muchos detalles porque estoy trabajando en el proyecto, pero la muestra hablará sobre la libertad y la lucha por ella», explica el artista a ABC por teléfono desde su casa-estudio de Pekín, rodeada de cámaras de televisión con las que la Policía china vigila sus movimientos. Y es que Ai Weiwei fue liberado en junio de 2011 después de 81 días de confinamiento en una cárcel secreta, pero eso no significa que sea libre. Para que no huyera al extranjero, la Policía le requisó el pasaporte al estar implicado en un kafkiano proceso judicial por evasión de impuestos. Desde entonces, no puede salir de su país. «Estoy familiarizado con la falta de libertad porque yo mismo me convertí en prisionero de una cárcel secreta, muchos de mis amigos han estado o siguen entre rejas y hasta mi padre fue purgado en la época de Mao», razona Ai Weiwei.

«La muestra hablará sobre la libertad y sobre la lucha por ella»Según el diario «The New York Times», el Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos, del que depende Alcatraz, ya ha dado el visto bueno para su exhibición en esta antigua prisión de máxima seguridad. Sin poder salir de China por erigirse en la voz más combativa contra el régimen del Partido Comunista, el artista está preparando la muestra en colaboración con Cheryl Haines, una galerista de San Francisco que fundó la organización sin ánimo de lucro For-Site para promover proyectos culturales en esta ciudad de California. «Creo que es un sitio realmente rico que le permite abordar los más básicos derechos humanos, como la libertad de expresión y su importancia para construir una cultura», señaló al mencionado periódico Cheryl Haines, que también espera «analizar paralelismos entre las formas de encarcelación y los gobiernos que usan las restricciones en las comunicaciones para controlar a su pueblo».

La obra de Weiwei en Venecia

Para Ai Weiwei, sin embargo, no será la primera vez que se sienta inspirado por su propio arresto. En mayo, desafió de nuevo al autoritario régimen de Pekín mostrando en la Bienal de Venecia una instalación dividida en seis cajas de hierro con realistas figuras de fibra de vidrio que reflejaban los 81 días que pasó retenido por la Policía. Dichas esculturas, que fueron fabricadas en secreto en China y luego enviadas al Reino Unido y a Italia, encarnaban al propio artista y a los dos agentes de Policía que le vigilaban las 24 horas del día, observándole a 80 centímetros mientras comía, andaba unos pasos por su celda, dormía y hasta cuando tenía que ir al baño.

«Esta exhibición de Alcatraz será completamente distinta a la de Venecia y el público interactuará con las obras de arte porque habrá distintas formas de comunicación», avanza Ai Weiwei, que a sus 56 años también «cantó» a ritmo de «heavy metal» su detención por el régimen chino en un disco publicado a finales de mayo.

Trilogía de la libertad

Junto con ambas muestras, el controvertido autor parece cerrar en Alcatraz la trilogía sobre la libertad, o más bien sobre la falta de ella, que iniciara tras ser procesado por las autoridades chinas. «La acusación por evasión de impuestos contra nuestra empresa, que está a nombre de mi mujer, solo perseguía destruir mi imagen, porque aún no he sido formalmente acusado de nada ni el tribunal ha cobrado la fianza que ingresamos para pagar la multa de 15 millones de yuanes (1,7 millones de euros) que nos reclamaban», recuerda Ai Weiwei, que ya está documentándose con libros y películas sobre el famoso penal.

Pero, al contrario que en «La fuga de Alcatraz» y «El hombre de Alcatraz», el autor conceptual no querrá escaparse de «La Roca» como Clint Eastwood o Burt Lancaster, sino entrar en ella tras huir de su país, que sigue siendo una infranqueable jaula para disidentes políticos como él mismo, el encarcelado premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo y Hu Jia, premio Sajavov del Parlamento Europeo. La leyenda dice que nadie logró evadirse de Alcatraz, pero Ai Weiwei, desafiante, sostiene que «lo único de lo que no puede escaparse un hombre es de la lucha por la libertad».

«La Roca», prisión monumental

En plena bahía de San Francisco, la penitenciaria de Alcatraz supone, a juicio del artista Ai Weiwei, el entorno perfecto para su exhibición porque «era un lugar simbólico donde cumplir condena y hoy se ha convertido en un destino turístico que visita mucha gente». «La Roca», como también es conocida esta isla de 2,4 kilómetros, hará por primera vez de sala de exposiciones tras haber acogido un fuerte, una prisión militar y un penal de máxima seguridad desde 1934 hasta 1963. Antes de la exhibición de Ai Weiwei habrá que acondicionar la penitenciaría, que no tiene ni electricidad ni agua, pero cada año es visitada por un millón y medio de turistas (5.000 al día en temporada alta). Para acceder a la muestra, que tendrá lugar del 27 de septiembre de 2014 al 26 de abril de 2015, bastará con pagar la entrada a la isla, que cuesta unos 30 dólares.

Por Pablo M. Díez en ABC.