22 abril, 2013

A los toros con Picasso

'La cogida', una de las 26 aguatintas de Picasso.

Según los que lo vieron, el sevillano José Delgado, Pepe Illo, destilaba sensualidad cada vez que toreaba en una plaza. En 1796, Delgado publicó, aunque las malas lenguas aseguraron que se limitó a dictarlo porque él apenas sabía firmar, el tratado de Tauromaquia o Arte de Torear, un texto de referencia en el arte del toreo, en el que reflejaba su experiencia en la lidia de reses bravas. En mayo de 1801, cuando entraba a matar a Barbudo, el animal lo derribó y acabó con su vida tras clavarle el pitón derecho. Su trágica muerte, ocurrida en la plaza de Madrid y que fue presenciada por miles de personas entre las que se encontraba la reina Maria Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, quedó inmortalizada en uno de los grabados taurinos de Francisco de Goya.

Pablo Picasso se sintió fascinado por el mundo taurino desde que su padre lo llevara, siendo un niño, a ver corridas en su Málaga natal. No es de extrañar que el pintor acabara ilustrando el tratado sobre los toros que había realizado Pepe Illo en el siglo XVIII. La Fundación Suñol de Barcelona expone en Pablo Picasso. La tauromaquia, las 26 aguatintas que Picasso creó por encargo del editor Gustavo Gili en 1956.

Desde que el toro pace plácidamente en el campo, hasta que sale de la plaza muerto arrastrado por la cuadrilla de mulas, Picasso reflejó en sus dibujos creados con tinta a la azúcar, una técnica poco común, casi todos los momentos de la corrida: el paseíllo de los diestros con sus cuadrillas; los pases de muleta y verónica; la suerte del rejón; la salida de los cabestros para retirar el toro manso, la cogida del torero; las banderillas o el picador; pero también la actuación de perros que acosan al toro; el torero en silla; o la garrucha para saltar sobre el animal, que ya no se empleaban cuando Picasso las pintó.

Picasso en 1924, por Man Ray.

Los dibujos, de los que se hicieron 263 ediciones que se vendieron todos en 1960 (por aproximadamente 50.000 pesetas) en la sala Gaspar de Barcelona, coincidiendo con la multitudinaria exposición que le brindó la ciudad, se exponen por primera vez (hasta el 7 de septiembre) con motivo del 40 aniversario de la muerte del pintor. “Son dibujos de trazo ágil y figuras estilizadas que hacen de la fiesta taurina una danza”, explicó la gerente de la fundación, Margarita Ruiz. En efecto, los dibujos en tinta negra no reflejan el colorido que acompaña a esta fiesta, pero, por el contrario, sí que están llenos de su tensión y dramatismo.

Todas las planchas de cobre (que se conservan en el Museo Picasso de Barcelona) fueron realizadas por Picasso en un solo día en su casa La Californie en Cannes (desde donde asistía con regularidad a los toros en Arles), algo que contrasta con el largo periodo de tiempo que tardó este proyecto en materializarse.

En 1926 el editor Gustavo Gili se puso en contacto con él para ilustrar uno de sus libros de Ediciones de la Cometa, “un clásico de la literatura española”, aseguró Ruiz. La Fundación Suñol expone una fotografía de su propiedad realizada por Man Ray en 1924, casi contemporáneo a este encargo. Pero Picasso prefirió hacerlo con el libro de Pepe Illo. El proyecto quedó paralizado en 1930, “no sabemos bien porqué” y no vio la luz hasta 30 años después, cuando en 1956 el hijo de Gustavo Gili propuso a Picasso finalizarlo.

Picasso se implicó en la producción de los grabados. Creó una bella filigrana como marca de agua con una cabeza de toro que realizó con un solo trazo, la casa Guarro fabricó un papel especial y para la portada de la exclusiva edición realizó un dibujo a la punta seca con una cometa, símbolo de la edición de Gili. La impresión se realizó en París en presencia del propio Picasso, su segunda mujer Jacqueline y Jaume Sabartés en 1959.

Por José Ángel Montañés en El País. reviews meta But