2 julio, 2013

1961: el Big Bang del arte contemporáneo

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El Museo Reina Sofía analiza en una exposición la creación experimental y radical de aquel año, germen de los grandes movimientos del arte actual

Año 1961. John Fitzgerald Kennedy toma posesión como presidente de Estados Unidos, país que rompe ese año relaciones con Cuba. Yuri Gagarin es el primer hombre que viaja al espacio. Se suicida Ernest Hemingway. Luis Buñuel gana la Palma de Oro del Festival de Cannes con «Viridiana» y cuatro jóvenes comienzan a hacer historia, sin saberlo aún, en Liverpool. Mientras todo eso sucedía, el mundo del arte andaba dando tumbos sin rumbo fijo. La modernidad ya estaba pasada de moda. Ahora lo que tocaba es ser posmoderno.

Por extraño que parezca, los artistas no tenían ambición profesional (no habían irrumpido todavía los Hirst, Koons, Murakami y compañía), ni siquiera los movimientos que surgían tenían nombre. La consigna era trabajar juntos, experimentar con todo y entre todos en un proyecto multidisciplinar. Cabían todas las utopías. La libertad creativa era total: danza, música, matemáticas, poesía… En esas andaba un puñado de jóvenes con ganas de comerse el mundo -residían sobre todo en Nueva York y San Francisco-, cuya biblia era «An Anthology», una obra editada en 1961 por La Monte Young y diseñada por George Maciunas, dos personajes centrales.

Una exposición necesaria

Este es el origen de la (micro)historia que nos cuenta el Museo Reina Sofía en su nueva exposición: «1961. La expansión de las artes». Tiene muy claro su director, Manuel Borja-Villel, que no será la muestra más popular de su programación este año (no tendrá, sin duda, las mismas colas que Dalí), «pero sí una de las más necesarias. Hay una amnesia colectiva, la Historia se olvida y hay momentos clave, que ofrecen todas las posibilidades poéticas y que conviene recuperar». 1961 es uno de ellos: «Ese año se produjo el Big Bang del arte contemporáneo».

Pero ¿qué ocurre ese año para que todo estallara por los aires y se produjera la tormenta perfecta? La obra de arte se desmaterializa, las artes se expanden, los medios se entremezclan, el arte se hace efímero… Irrumpe la música como germen artístico, invadiendo el resto de las artes. La partitura musical se libera de sus corsés: incorpora texto, acciones… John Cage, uno de los grandes nombres propios de ese año; publica en 1961 sus escritos y conferencias bajo un curioso título para un músico: «Silencio».

Impartía clases de composición experimental en la New School for Social Research de Nueva York. Entre sus alumnos no solo había músicos, también poetas, artistas… Como no sabían escribir música, componían sus partituras con palabras. Cage y la música tienen un lugar privilegiado en la exposición -hay piezas sonoras a lo largo de todo el recorrido-, que ha sido comisariada por Julia Robinson y Christian Xatrec y que permanecerá abierta hasta el 28 de octubre.

Otros protagonistas

Pero hay otros muchos protagonistas que andaban experimentando en aquel 1961 tan radical. Como Yoko Ono, que el próximo año tendrá exposición en el Guggenheim de Bilbao. Su loft en la calle Chambers de Nueva York y la AG Gallery de Maciunas fueron escenarios de sus célebres performances y de las de otros muchos. En las salas del Reina Sofía cuelgan algunos de sus trabajos, como «Pintura en tres estrofas» (una planta de hiedra lucha por salir del lienzo en blanco).

La danza se hace un hueco en el arte por derecho propio en aquellos años: la coreógrafa y performer italiana Simone Forti, discípula de los míticos Martha Graham y Merce Cunningham, está presente en Madrid. Cinco de sus performances de «danza construida» se verán a diario en el Reina Sofía (de 12.00 a 20.00 horas). Ayer, en presencia de Forti, pudimos admirar sus esculturas vivientes: cuerpos entrelazados, cuerpos ocultos en cajas de madera, cuerpos que se balancean con cuerdas colgadas del techo…

Paseando por la exposición nos topamos con piezas de lo más variopinto: desde las maderas de contrachapado de Robert Morris y el violín atado a una cuerda de Nam June Paik, a la «Salchicha de literatura» de Dieter Roth o el lavabo y la mesa con sillas de George Brecht. Todas esas ideas germinarían años después en los movimientos contemporáneos que han tenido un mayor peso en la Historia del Arte: minimalismo, Fluxus, arte conceptual… Todo ello nació en 1961. Los sesenta, la década prodigiosa del arte.

Por Natividad Pulido para ABC